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Por qué pasé una semana en una isla del Pacífico Sur con el esposo de mi mejor amiga

Kraig Pakulski 0 37 Article rating: No rating

Por Terry Ward, CNN

Le pregunto a Andy Cory cómo llegó a vivir en la remota isla de Niue, en el Pacífico Sur, cuidando colmenas repletas de una de las poblaciones de abejas más aisladas del mundo.

Con unos 259 kilómetros cuadrados, ubicada aproximadamente entre las islas Cook y Fiji y con menos de 2.000 habitantes, Niue está realmente lejos de todo.

Pero el imponente neozelandés, vestido con un traje de apicultor manchado de pintura, que respondió a un aviso para apicultores a finales de los años 90 y hoy es conocido como el “Hombre de la miel de Niue”, también tiene preguntas para mí y para mi compañero de viaje.

“¿Tú eres el esposo de Instagram, cierto?”, le pregunta a Jake, el hombre apuesto a mi lado, con el físico de un surfista de toda la vida y la humildad de alguien que definitivamente no es un esposo de Instagram.

“Sé lo que es eso. Yo también lo soy”, bromea Cory con un marcado acento kiwi, los ojos azul glaciar brillándole con una sonrisa pícara. “Solo tienes que verte despeinado por el viento y mantenerte interesante, ¿no?”.

Jake y yo nos reímos.

No, no estamos juntos, le decimos a Cory.

La esposa de Jake, Sandy, es una de mis mejores amigas. Y Jake también resulta ser el mejor amigo de mi exnovio, agrego.

Sandy está en casa, en Nueva Zelandia, con su caniche, y mi esposo está en Florida con nuestros hijos, le explico al Hombre de la miel, que recibe la noticia con total naturalidad.

Jake y yo nos conocemos desde hace 25 años. Hemos viajado juntos —en grupo de cuatro, con Sandy y mi ex, Chris— en muchas ocasiones, pero esta es la primera vez que vacaciono sola con Jake.

“Bueno, eso es muy contemporáneo de su parte”, dice Cory.

Jake y yo terminamos solos en este atolón que se eleva abruptamente desde el océano Pacífico Sur y luego se aplana en la cima, como un pastel de cumpleaños, porque teníamos algunas cosas en común —entre nosotros y también con el grupo de pasajeros de nuestro vuelo—.

Los únicos vuelos comerciales a Niue, una nación autogobernada en libre asociación con Nueva Zelandia, llegan desde Auckland, a unos 2.156 kilómetros al suroeste, a bordo de Air New Zealand.

Nuestro vuelo estaba lleno de turistas, en su mayoría neozelandeses, que habían llegado para tener la oportunidad de hacer snorkel con ballenas jorobadas que migran a pocos metros de los acantilados de la isla cada año entre julio y septiembre, en su viaje hacia el norte desde la Antártida.

Ahí es cuando el breve destello de temporada turística de Niue, que coincide con el invierno del hemisferio sur, entra en pleno auge. El avistamiento de ballenas jorobadas lanzando chorros de agua o mostrando la cola desde la terraza frente al mar del único hotel de la isla, el Scenic Matavai Resort, es tan común que una “campana de ballenas” suena casi sin parar para alertar a los huéspedes y hacerlos levantar la vista de sus cócteles y sillas junto a la piscina.

Desde que tenemos memoria, Jake y yo, ambos amantes del océano (él, surfista de toda la vida; yo, buzo con tanque desde siempre), habíamos soñado con nadar junto a ballenas.

Y durante la increíble —y completamente platónica— semana que pasé viajando con un hombre casado siendo yo una mujer casada, en compañía de más ballenas jorobadas de las que podíamos contar, me descubrí deseando que este tipo de arreglos de viaje fueran más comunes en nuestros tiempos actuales.

Cumplí 50 años en octubre, en tiempos inquietantes.

Conversaciones en las que antes habría entrado sin problema, lejos de la polarización de casa, se habían convertido en minas terrestres que esquivar en medio de charlas con vecinos y amigos en Florida. Nunca me había sentido tan desgastada por el día a día.

Mi carrera como escritora de viajes, con décadas de experiencias con personas y lugares de las que sacar historias, se veía amenazada por la inteligen

Cuba reveló las identidades de los 32 agentes cubanos que murieron en el ataque de EE.UU. en Venezuela

Kraig Pakulski 0 27 Article rating: No rating

Por Gonzalo Zegarra, CNN en Español

El Gobierno de Cuba divulgó este martes las identidades de los 32 agentes nacionales que trabajaban en el aparato de seguridad del Gobierno de Venezuela y murieron durante el ataque del sábado de Estados Unidos en Caracas.

“Víctimas de un nuevo acto criminal de agresión y terrorismo de Estado, perpetrado contra la hermana República Bolivariana de Venezuela por parte de Estados Unidos, perdieron la vida en acciones combativas y tras férrea resistencia 32 cubanos”, dijo el Ministerio de las Fuerzas Armadas al compartir el listado, que incluye a dos coroneles, un teniente coronel, cuatro mayores y otros grados castrenses, de entre 26 y 67 años.

“Honor y gloria a nuestros combatientes, caídos heroicamente enfrentando la agresión criminal y de terrorismo de Estado del Gobierno de EE.UU. contra Venezuela”, dijo el canciller Bruno Rodríguez en X. “Derramaron su sangre cumpliendo con su deber de revolucionarios e internacionalistas”, afirmó.

El listado quedó dividido en dos:

Combatientes del Ministerio del Interior:

  • Coronel Humberto Alfonso Roca Sánchez (67 años)
  • Coronel Lázaro Evangelio Rodríguez Rodríguez (62 años)
  • Teniente coronel Orlando Osoria López (45 años)
  • Mayor Rodney Izquierdo Valdés (51 años)
  • Mayor Ismael Terrero Ge (47 años)
  • Mayor Rubiel Díaz Cabrera (53 años)
  • Mayor Hernán González Perera (43 años)
  • Capitán Yoel Pérez Tabares (48 años)
  • Capitán Addriel Adrián Socarrás Tamayo (32 años)
  • Capitán Bismar Mora Aponte (50 años)
  • Primer teniente Yorlenis Revé Cuza (36 años)
  • Primer teniente Alejandro Rodríguez Royo (35 años)
  • Primer teniente Erdwin Rosabal Avalos (35 años)
  • Primer teniente Daniel Torralba Díaz (34 años)
  • Primer teniente Yandrys González Vega (45 años)
  • Primer teniente Yordanys Marlonis Núñez (43 años)
  • Primer teniente Yunior Estévez Samón (32 años)
  • Teniente Yasmani Domínguez Cardero (32 años)
  • Teniente Fernando Antonio Báez Hidalgo (26 años)
  • Teniente Yoandys Rojas Pérez (46 años)
  • Primer suboficial Giorki Verdecia García (30 años)

Combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias:

  • Capitán Adrián Pérez Beades (34 años)
  • Suboficial mayor Suriel Godales Alarcón (42 años)
  • Soldado (r) Adelkis Ayala Almenares (45 años)
  • Soldado (r) Alexander Noda Gutierrez (48 años)
  • Soldado (r) Ervis Martínez Herrera (52 años)
  • Soldado (r) Juan Carlos Guerrero Cisneros (55 años)
  • Soldado (r) Juan David Vargas Vaillant (54 años)
  • Soldado (r) Rafael Enrique Moreno Font (35 años)
  • Soldado (r) Luis Alberto Hidalgo Canals (57 años)
  • Soldado (r) Luis Manuel Jardines Castro (59 años)
  • Soldado (r) Sandy Amita López (37 años)

El presidente Miguel Díaz-Canel ordenó dos días de luto oficial a partir del lunes, durante los cuales las banderas ondean a media asta y se suspenderán la mayor parte de los actos públicos.

Según detalló el mandatario, los cubanos “cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a solicitud de órganos homólogos de ese país”. Además, detalló que murieron “tras férrea resistencia, en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos a las instalaciones”, durante la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa.

Cuba y Venezuela, dos estrechos aliados, mantienen desde 2000 un convenio integral de cooperación que permite a miles de médicos cubanos, profesionales de la educación, el deporte y otras esferas permane

¿Quién controla el petróleo de Venezuela y a dónde se vende?

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Por Sebastián Jiménez Valencia, CNN en Español

El presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró que Estados Unidos tomaría el control de las enormes reservas petroleras de Venezuela y reclutaría a empresas estadounidenses para invertir miles de millones de dólares en la renovación de la deteriorada industria petrolera del país. ¿Quién controla en este momento el petróleo venezolano y quién lo compra?

Venezuela cuenta con una enorme reserva de crudo de 303.000 millones de barriles, aproximadamente una quinta parte de las reservas mundiales, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés). Este caudal de crudo desempeñará un papel fundamental en el futuro del país.

Así, Venezuela alberga la mayor reserva comprobada de petróleo del planeta, pero su potencial supera con creces su producción real: Venezuela produce solo alrededor de 1 millón de barriles de petróleo al día, aproximadamente el 0,8% de la producción mundial de crudo.

Eso representa menos de la mitad de lo que producía antes de que Maduro tomara el control del país en 2013 y menos de un tercio de los 3,5 millones de barriles que bombeaba antes de la llegada del régimen socialista.

La propiedad legal última de cada molécula de hidrocarburo en Venezuela reside en el “pueblo venezolano”, como se establece en los artículos 12 y 302 de la Constitución de 1999. En la práctica, dicha propiedad la ejerce el Gobierno central a través de la empresa petrolera estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA).

PDVSA ha estado bajo control militar durante décadas, y la economía venezolana depende exclusivamente de su éxito.

PDVSA reconoce que sus oleoductos no se han modernizado en 50 años, y que el costo de modernizar la infraestructura para recuperar los niveles máximos de producción ascendería a US$ 58.000 millones. Tras el derrocamiento de Nicolás Maduro, Trump dijo que las fuerzas estadounidenses podría necesitar mantener una presencia a largo plazo sobre el terreno para asegurar la infraestructura petrolera venezolana.

Hugo Chávez —quien asumió el poder en 1999 y transformó a Venezuela en un Estado socialista— confiscó y nacionalizó en 2007 los activos de compañías petroleras extranjeras, incluyendo ExxonMobil y ConocoPhillips, expulsándolas del país. El Gobierno de Chávez tomó el control directo de PDVSA y utilizó sus ganancias como un cajero automático para los militares, lo que provocó la salida de trabajadores cualificados. La infraestructura petrolera venezolana se deterioró y se desmoronó.

Las sanciones internacionales al Gobierno venezolano también contribuyeron al declive de la industria petrolera del país, según la EIA. El Gobierno estadounidense ha impuesto sanciones a Venezuela desde 2005, y la primera administración de Trump, en 2019, bloqueó efectivamente todas las exportaciones de crudo de PDVSA a Estados Unidos. En 2022, el entonces presidente Joe Biden otorgó a Chevron un permiso para operar en Venezuela como parte de un esfuerzo por reducir los precios de la gasolina; una licencia que Trump revocó en marzo, pero que posteriormente volvió a emitir con la condición de que ninguna ganancia se destinara al Gobierno de Maduro.

Aproximadamente una cuarta parte del petróleo venezolano producido por Chevron se exporta a Estados Unidos.

El control operativo lo ejercen los líderes políticos. Por ahora, tras la captura de Maduro, la administración Trump afirma estar trabajando con Delcy Rodríguez, quien se desempeñó como vicepresidenta y ministra de Energía de Maduro, para ayudar a Estados Unidos a gobernar el país, a pesar de que el movimiento opositor venezolano informó a la administración Trump en repetidas ocasiones sobre sus planes de privatizar la industria petrolera si tomara el control del Gobierno,Read more

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