Análisis por Matthew Chance, Corresponsal jefe de asuntos globales de CNN
En medio de crecientes preocupaciones de que Groenlandia, un vasto territorio ártico gobernado por Dinamarca, todavía despierta la codicia de la administración Trump, la primera ministra del país nórdico ha decidido lanzar una dura advertencia a la Casa Blanca.
En declaraciones televisadas a nivel nacional, Mette Frederiksen recordó a los daneses que ya había “dejado muy claro cuál es la postura del Reino de Dinamarca y que Groenlandia ha dicho repetidamente que no quiere ser parte de Estados Unidos”.
Pero también advirtió sobre las consecuencias de una acción militar estadounidense para apoderarse de Groenlandia, algo que el presidente Donald Trump se ha negado rotundamente a descartar.
“En primer lugar, creo que hay que tomar en serio al presidente de Estados Unidos cuando dice que quiere Groenlandia”, declaró Frederiksen, reflejando una mayor ansiedad sobre las intenciones de Trump tras su extraordinaria acción militar en Venezuela.
“Pero también quiero dejar claro que si Estados Unidos decide atacar militarmente a otro país de la OTAN, todo se detiene, incluida la OTAN y, por tanto, la seguridad que se ha proporcionado desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, añadió.
Es una preocupación seria y ampliamente compartida entre los aliados de la OTAN que la cuestión de Groenlandia tiene el potencial no sólo de enfadar y humillar a un antiguo socio de Estados Unidos, sino también de fracturar la alianza militar occidental a medida que aumenta la presión de Washington.
Trump repitió el domingo que Estados Unidos necesita Groenlandia “desde el punto de vista de la seguridad nacional”.
“Necesitamos Groenlandia… Es un lugar estratégico en estos momentos. Groenlandia está repleta de barcos rusos y chinos”, declaró Trump a los periodistas a bordo del Air Force One. “Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional, y Dinamarca no va a poder hacerlo”.
El lunes por la noche, el subsecretario de la Casa Blanca, Stephen Miller, reiteró las afirmaciones de que “Groenlandia debería ser parte de Estados Unidos”, pero rechazó que fuera necesaria la fuerza militar para adquirirla.
“Nadie va a luchar militarmente contra Estados Unidos por el futuro de Groenlandia”, afirmó Miller en el programa “The Lead with Jake Tapper” de CNN.
Cuando se le preguntó si una intervención militar estaba descartada, Miller cuestionó en cambio el reclamo de Dinamarca sobre el territorio del Ártico.
Sus comentarios se produjeron después de que la esposa de Miller y aliada de Trump, Katie Miller, publicara en X una imagen del mapa de Groenlandia con la bandera estadounidense superpuesta y el la palabra: “PRONTO”.
Es el último recordatorio de una ambición reiteradamente declarada de la administración Trump que ha puesto nerviosos a los aliados europeos tradicionales de Washington, sobre todo a Dinamarca.
CNN visitó Groenlandia en octubre, cuando el ejército danés realizó una demostración de fuerza militar sin precedentes destinada oficialmente a disuadir lo que se dice son crecientes amenazas militares rusas y chinas.
Puede que Moscú esté estancado en la lucha en Ucrania en este momento, pero una vez que ese brutal conflicto finalmente termine, funcionarios militares daneses -según manifestaron a CNN- esperan plenamente que Rusia desvíe recursos y use su experiencia en combate para representar una amenaza mucho mayor en la región del Ártico.
China también ha i