Por Ana María Mejía y Rocío Muñoz-Ledo, CNN en Español
Desde el sábado no se habla de otra cosa en Little Havana, el corazón del exilio cubano en el sur de Florida, que no sea la operación militar de Estados Unidos en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro. En cafeterías y aceras de la Calle 8, discuten el tema una y otra vez, con una mezcla de expectativa y un cansancio que se arrastra desde hace décadas esperando que algo similar pueda ocurrir en la isla.
“Yo no lo dudo. La verdad es que también hace falta que liberen a Cuba, porque el país ha sufrido mucho y no tiene nada”, dijo a CNN Orestes, quien caminaba por esta emblemática calle, que desde hace años es un punto de encuentro para los cubanoestadounidenses que viven en Miami. “Yo quiero que Cuba sea libre también”, dice, por su parte, José Antonio.
Al igual que estos cubanos, muchos aquí siguen con atención las posibles repercusiones de las decisiones del gobierno de Donald Trump. El presidente aseguró que no se plantea una intervención estadounidense porque no cree que la isla –que ha dependido económicamente del petróleo venezolano durante décadas– pueda sobrevivir sin esos ingresos.
“No sé si van a resistir, pero Cuba ahora no tiene ingresos. Todos sus ingresos venían de Venezuela, del petróleo venezolano”, dijo Trump. El secretario de Estado, Marco Rubio, fue aún más directo al señalar que La Habana “está en problemas”, reforzando una presión que históricamente ha sido prioridad para Washington.
Aun así, la mayoría de los cubanos entrevistados por CNN coincide en que aunque quieren un cambio político, rechazan que haya bombardeos que pongan en riesgo a sus familias o destruyan la isla, ya de por sí deteriorada por la alta inflación, los apagones, la fuerte caída del turismo y una escasez de alimentos básicos.
“Yo no estoy de acuerdo con los bombardeos, porque todo el mundo tiene familia y van a perder familias que en realidad no tienen la culpa de lo que está pasando”, añade Orestes.
La caída de Maduro, capturado y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico, ha reactivado viejas conversaciones en el exilio cubano. Muchos sienten que llevan demasiado tiempo esperando la caída del régimen, que nunca llega.
Mike, quien se encontraba por la calle 8 este martes, se muestra escéptico: “Ojalá, pero no va a suceder. No ha sucedido nunca, no han hecho nada”.
Según datos de la Oficina del Censo de EE.UU., los cubanos son el tercer grupo hispano más grande del país, después de mexicanos y puertorriqueños. Solo en Florida viven poco más de 1,8 millones, concentrados principalmente en el sur del estado. Muchos llevan más de tres décadas fuera de la isla, pero siguen mirando a Cuba con el corazón dividido, entre el deseo de libertad para quienes permanecen allí y la aceptación de que aquella Cuba que dejaron ya no existe para ellos.
Lydia, que vive en Miami desde hace 28 años y no visita la isla desde hace 18, observa observa con preocupación y expectativa el impacto de la operación militar estadounidense en Venezuela. “Es una forma ya de desenlace final con la situación de Cuba”, dice. “La ayuda que tenían con respecto a Venezuela me imagino que también va a decaer. Ellos ya estaban asfixiados; ahora va a ser peor”.
La Habana y Caracas, aliados ideológicos estrechos, mantienen desde el año 2000 un convenio de cooperación a través del cual Venezuela envía petróleo a cambio del trabajo de médicos, profesionales de la educación y otros profesionales. Aunque Read more