Mar-a-Lago es un lugar habitual en el que Trump gestiona operaciones militares de alto riesgo

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Por Kevin Liptak, CNN

Horas después de declarar, bajo el techo de lona del Tea Room de Mar-a-Lago, que el líder de Venezuela estaba bajo custodia estadounidense y que EE.UU. se haría cargo del país el sábado, el presidente Donald Trump salió victorioso al abarrotado patio de su club mientras los comensales aplaudían la audaz misión que había ordenado a pocos metros de allí.

A estas alturas, se ha convertido en algo habitual. Mar-a-Lago —la opulenta mansión de estilo italiano en Palm Beach donde Trump pasó los últimos 15 días— se ha transformado en un conocido crisol de actividades de alto riesgo y mucho secreto que terminan con líderes derrocados, generales asesinados y grupos rebeldes atacados con misiles.

Mientras Trump se preparaba para dar su monumental anuncio sobre la captura de Nicolás Maduro, el ambiente alrededor de Mar-a-Lago era relativamente relajado. Los invitados, vestidos de blanco para tenis, llegaban al club como de costumbre, conduciendo BMW y Tesla Cybertrucks a través de la seguridad. Las sombrillas amarillas y blancas del club de playa ondeaban al viento, el Atlántico azul brillaba mientras una embarcación de la Guardia Costera pasaba flotando.

Dentro de al menos algunas de las 114 habitaciones de la propiedad, el ambiente era un poco más serio. Se habían colocado cortinas negras para crear un área de observación segura para que el presidente monitoreara mientras la Fuerza Delta del Ejército irrumpía en la casa de Maduro y lo arrastraban a la custodia mientras intentaba llegar a su habitación segura.

Líneas de internet seguras, un sofisticado sistema telefónico y varios monitores, uno mostrando una transmisión en vivo de publicaciones en X, aseguraban que el presidente tuviera acceso a información en tiempo real.

“Teníamos una sala… y vimos cada aspecto de la operación. Estábamos rodeados de muchas personas, incluidos generales. Y ellos sabían todo lo que estaba ocurriendo”, relató Trump después en una llamada telefónica con Fox News.

La instalación fue construida en una zona discreta del club, alejada de los invitados, según una persona familiarizada con el asunto.

La posible intersección entre miembros del club y los secretos de seguridad nacional más sensibles del país ha causado inquietud a los funcionarios de inteligencia desde hace tiempo. El Servicio Secreto revisa a los invitados antes de que ingresen, pero no determina quién puede acceder al club.

Eso ha generado, en ocasiones, escenas desconcertantes. Al principio de su primer mandato, Trump se reunió alrededor de ensaladas en el patio con el entonces primer ministro de Japón Shinzo Abe después de un lanzamiento de misiles norcoreano. Los invitados observaban y escuchaban mientras los hombres discutían cómo responder y publicaban fotos del episodio en redes sociales.

Desde entonces, Trump y sus asesores han implementado reglas más estrictas para que los invitados tomen fotografías. Y el aparato de comunicaciones clasificadas del club se ha ampliado y reforzado, en parte debido al uso repetido.

La lista de operaciones altamente clasificadas autorizadas desde Mar-a-Lago es ahora extensa.

Fue en una sala sin ventanas en el sótano donde Trump se reunió con altos funcionarios de seguridad nacional en 2020 para tomar la decisión final de eliminar al principal comandante militar de Irán, Qasem Soleimani.

Fue desde otra sala segura donde Trump autorizó ataques en Siria por el uso de armas químicas en 2017, antes de regresar a cenar con el líder de China para contarle sobre ellos mientras comían pastel de chocolate. “Él estaba comiendo su pastel”, diría Trump más tarde sobre su invitado, el presidente Xi Jinping. “Y estaba en silencio”.

Tan solo en los últimos nueve meses, Trump estuvo en Mar-a-Lago mientras EE.UU. iniciaba una campaña aérea contra los rebeldes hutíes en Yemen, observando las primeras andanadas en los monitores

Delcy Rodríguez invita a Trump “a trabajar conjuntamente” en su primer mensaje como presidenta encargada de Venezuela

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Por Mauricio Torres, CNN en Español

En su primer mensaje como presidenta encargada de Venezuela tras la captura del presidente Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez se dirigió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien invitó “a trabajar conjuntamente” y llamó a que ambos países tengan una relación respetuosa y que entre ellos exista “la paz y el diálogo, no la guerra”.

Rodríguez hizo este llamado tras asumir como presidenta encargada del país y encabezar su primera sesión del Consejo de Ministros, un día después de que el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ) le ordenara que, en su condición de vicepresidenta ejecutiva, tomara las funciones presidenciales de forma provisional ante la imposibilidad material de que el presidente Maduro esté en el cargo.

El sábado, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados en un operativo estadounidense en Caracas.

“Presidente Donald Trump: nuestros pueblos y nuestra región merecen la paz y el diálogo, no la guerra. Ese ha sido siempre el predicamento del Presidente Nicolás Maduro y es el de toda Venezuela en este momento”, dijo Rodríguez en su mensaje, difundido a través de su canal oficial de Telegram.

“Nuestro país aspira a vivir sin amenazas externas, en un entorno de respeto y cooperación internacional. Creemos que la paz global se construye garantizando primero la paz de cada nación (…) Extendemos la invitación al gobierno de los EE.UU. a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera”, señaló la presidenta encargada.

CNN contactó a la Casa Blanca para pedir comentarios y espera respuesta.

El mensaje de Rodríguez se produce tras el operativo que condujo a la captura de Maduro y su esposa, a quienes Estados Unidos acusa de delitos de narcoterrorismo, narcotráfico y armas, cargos que Venezuela rechaza.

Tanto Rodríguez como otros altos funcionarios cercanos a Maduro han reprobado la operación militar y calificado de “secuestro” las acciones contra la pareja. Incluso, durante una sesión del Consejo de Ministros el sábado, Rodríguez exigió a Estados Unidos su “inmediata liberación”.

El operativo de Estados Unidos ha generado opiniones divididas dentro y fuera de Venezuela. Fuera, países como Brasil, Cuba, Colombia y México han reprobado el despliegue de Washington, que consideran violatorio de la soberanía venezolana, mientras que otros como Argentina y Ecuador lo han respaldado.

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Tras la captura de Maduro, la diáspora venezolana rechaza la continuidad del chavismo: “No queremos a Delcy”

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Por Rocío Muñoz-Ledo, Pau Mosquera, Fernando Ramos y Jimena De La Quintana, CNN en Español

Un día después de la captura y detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, el sentir entre los venezolanos que viven fuera del país transita entre la incredulidad, la incertidumbre y una esperanza contenida.

En Madrid, donde vive desde hace un año Jani, de 32 años, la noticia removió recuerdos de una vida marcada por la represión. “Tengo 26 años bajo esto. No conozco otra política que no sea represión”, dice a CNN. Como ella, miles de venezolanos que salieron forzados del país miran el nuevo escenario con cautela: cayó la figura central del poder chavista, pero el futuro inmediato sigue siendo difuso.

Tras la ausencia de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma como presidenta interina, lo que fue respaldado este domingo por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, una decisión que parece haber generado exceptisismo y rechazo entre los venezolanos que entrevistó CNN en España, Colombia y Perú.

En España, donde viven cerca de 692.000 venezolanos, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, la figura de Rodríguez no representa un cambio real, sino la continuidad del mismo poder que forzó la migración masiva.

“No queremos que Delcy Rodríguez siga ese mismo mandato por el que tanto hemos luchado. Han sido demasiados años, acabaron con el país”, afirma Jani, que acudió este domingo a una manifestación en la Puerta del Sol en la capital española tras la operación militar de Estados Unidos en Venezuela. “Yo voté por Edmundo González y quiero que sea quien dirija nuestro país”.

Ezequiel García, caraqueño de 28 años, que lleva 15 fuera de Venezuela y recién llegó a España, celebró la detención de Maduro pero aseguró que “mientras no haya una transición adecuada, porque han salido maduro y su esposa pero hay otros dirigentes que todavía no salen y es muy precipitado suponer que eso va a ocurrir… si ocurriera sería bueno, mientras ocurre la transición… no hay una esperanza mayor”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo en una conferencia de prensa tras la captura de Maduro que Rodríguez estaba “dispuesta a hacer lo que creemos necesario” y aseguró que estaban trabajando con Rodríguez pero reconoció que había sido elegida por Maduro.

“Me puse muy mal al darme cuenta de eso. No pensé que iban a dejar a esa mujer allí porque es igual que Maduro, son todos iguales”, dijo, por su parte, Blanca, una venezolana que vive en Perú y acudió este domingo a una concentración pacífica convocada en favor de la transición democrática y la justicia en Parque Miguel de Cervantes, en Lima.

La permanencia de figuras como Rodríguez, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, alimenta el temor entre los venezolanos que viven en el exterior de que el aparato del chavismo siga intacto.

En la frontera colombo-venezolana, la preocupación es similar. En el puente Simón Bolívar en Cúcuta, muchos cruzan para hacer “compras nerviosas”, ante el temor de cierres o nuevas tensiones. Juan Carlos Urbina asegura que las declaraciones de Rodríguez apuntan a un enquistamiento en el poder. “No parece un gobierno temporal. Es como

El relato de una exrehén israelí sobre los abusos de Hamas y su miedo a ser convertida en “esclava sexual”

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Por Tal Shalev y Dana Karni

Tras 471 días de pesadilla en Gaza, la exrehén israelí Romi Gonen rompió el silencio para denunciar las brutales agresiones sexuales y el acoso sistemático que sufrió a manos de Hamas. En su primer testimonio público, Gonen reveló el terror constante que vivió ante la amenaza de ser convertida en una “esclava sexual”, exponiendo por primera vez los detalles de la intimidación y los abusos sufridos durante su largo cautiverio.

Gonen, actualmente de 25 años, fue secuestrada a los 23 durante el festival de música Nova, el 7 de octubre de 2023, y liberada como parte del acuerdo de rehenes de enero de 2025. En una entrevista en dos partes transmitida esta semana en el programa Uvda del Canal 12 de Israel, relató varios incidentes de acoso y abuso sexual por parte de tres hombres diferentes.

“Solo cuando estás en esta situación puedes comprender lo que le sucede al cuerpo. Y el miedo — a veces paraliza”, dijo Gonen, describiendo lo que llamó la agresión “más grave”. Según su relato, un captor le ordenó entrar al baño, la siguió y la agredió. “Hubo un momento en el baño, que estaba llorando como loca,” dijo, “y él estaba disfrutando como nunca, extasiado, como si hubiera recibido el regalo de su vida”.

Mirando por una pequeña ventana, dijo, le impactó “La disonancia entre la vida hermosa, ordinaria y limpia afuera — y la suciedad, la bestialidad y el asco que ocurrían dentro del baño.” Tras la agresión, recuerda pensar: “Romi, todos en Israel piensan que estás muerta, y vas a ser su esclava sexual para siempre… Entonces él se me acerca, me pone un arma en la cabeza y me dice, ‘Si le cuentas a alguien, te voy a matar’”.

Gonen, quien sufrió una herida de bala en el brazo durante el ataque del 7 de octubre, comentó que pasó los primeros 34 días de cautiverio sola, moviéndose entre casas y captores. “Tuve que estar sola con esto, y no es fácil, me repetía, ‘Eres fuerte.’ Pero no, no soy fuerte, y no, no se puede sanar de algo así, no se puede,” dijo, llorando.

Describió que la primera agresión ocurrió a los pocos días de su secuestro, cuando un supuesto médico la siguió a la ducha bajo el pretexto de tratarle la herida. “Él era ‘enfermero’ así que se le permitió ‘ayudarme’. Yo estaba herida, indefensa, y no podía hacer nada. Él me lo quitó todo,” dijo. “Y después tuve que seguir viviendo con él en esa casa”.

Gonen se refirió a sus “peores 16 días de cautiverio”, durante los cuales dos captores, identificados como Ibrahim y Mohammed, la acosaron repetidamente.

“Estoy sentada en la cama. Ibrahim viene y se sienta a mi lado y me acosa. Todo está en absoluto silencio. Comienzo a llorar desesperadamente, y él me dice, ‘Cuidado. Si no te calmas, me voy a enojar,” dijo. “Y así pasan los días: voy al baño y Mohammed me sigue. Me siento en el inodoro bajándome los pantalones con una mano, para que no vea nada. Ibrahim me molesta sin cesar, tocando mi pierna y muslo. Los empujo”.

En un momento, dijo Gonen, altos mandos de Hamas se enteraron de que estaba afectada por una de las agresiones, la llevaron por túneles para hacer una llamada telefónica. “Tomé el teléfono y él dijo ‘Hola.’ Hablaba hebreo. Me pidió que le contara todo lo que pasó,” recordó, mencionando su propuesta de “algún tipo de trato. ‘Te pondré en lo más alto de la lista de liberación, y a cambio, prométeme que te vas a callar”. Identificó la voz del hombre como perteneciente a Izz a Din al-Haddad, entonces jefe de la Brigada de Gaza de Hamas y ahora líder del grupo en Gaza, a quien dijo que también conoció en persona durante su cautiverio.

“A menudo silenciaron mi historia y me dijeron que no la contara”, dijo Gonen. “Ahora estoy aquí, sentada frente a la cámara, y honestamente, nadie me va a silenciar más. Me pasó a mí, y fue terrible, y lidio con la

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