Kraig Pakulski

¿Por qué el homenaje de España a sus equipos de 2010 y 2024 fue el final perfecto para un Mundial memorable?

Análisis por Patrick Sung Cuadrado, CNN

Cuando los últimos segundos del triunfo 1-0 de España sobre una aguerrida Argentina en el tiempo extra llegaban a su fin y el árbitro hizo sonar el silbato, era inevitable que la mente viajara una vez más al primer título mundial de La Roja.

Allí estaba un equipo que desplegó un fútbol bello y dominante, que maravilló al mundo y anuló a sus rivales en su camino hacia la final del Mundial. En ese partido, se encontró con un adversario que apostó por un juego físico e intenso para romper la belleza y el ritmo de España. Pese a la polémica que rodeó el encuentro, La Roja marcó un dramático gol en el tiempo extra para levantar la Copa del Mundo. Además, ambos equipos estuvieron impulsados por el recuerdo de personas fallecidas en circunstancias trágicas: el exjugador del Espanyol Dani Jarque, quien murió de un infarto a los 26 años en 2009, y la aficionada española María Caamaño, fallecida por un sarcoma de Ewing a los 13 años el 16 de abril.

Aunque las comparaciones entre 2010 y 2026 son casi interminables para quienes disfrutan de la numerología, hay dos cosas claras: ambos equipos son campeones del mundo y ambos alcanzaron ese logro gracias a un ADN compartido y consistente que distingue a España.

Los campeones del mundo de 2026 son la siguiente evolución del equipo que ganó la Eurocopa de 2024, que a su vez fue la evolución del conjunto que dominó entre 2008 y 2012. Ese equipo de 2024 se apoyó en extremos dinámicos respaldados por un mediocampo sólido y dominante para conquistar su cuarta Eurocopa, y muchos esperaban que una plantilla similar saltara al campo en Norteamérica.

Pero las lesiones destruyeron esos planes. Los desgarros en los isquiotibiales de Lamine Yamal y Nico Williams durante la temporada con sus clubes eliminaron esa amenaza por las bandas y desembocaron en una de las mayores sorpresas del torneo: el empate ante Cabo Verde. Luis de la Fuente creyó que podía sustituir a Williams y Yamal por otros jugadores, tal como podía hacerlo con piezas del mediocampo como Fabián Ruiz, Pedri, Dani Olmo y otros. Sin embargo, el ADN de España no nace del juego por las bandas: nace en el mediocampo.

De la Fuente, con buen criterio, volvió a poner el foco en un estilo más cercano al tiki-taka, respaldado por una defensa sólida, mientras esperaba que sus extremos recuperaran la forma física a medida que avanzaba el torneo. Aunque Yamal volvió al cien por ciento y Williams comenzó a tener un impacto importante como suplente, la verdadera revolución llegó en la mayor fortaleza de España.

La defensa recibió un solo gol en todo el Mundial ampliado, un récord. Aymeric Laporte, Pau Cubarsí (ganador del premio al Mejor Jugador Joven del torneo), Pedro Porro y Marc Cucurella brillaron durante toda la competencia y jugaron con una compenetración perfecta para ofrecer una enorme seguridad a Unai Simón, quien fue un pilar bajo los tres palos, aunque tuvo algunos momentos que hicieron sufrir a los aficionados de La Roja.

Pero el regreso de Rodri, con un nivel digno del Balón de Oro, fue posiblemente la razón principal de todo. El jugador del Manchester City dirigió el juego de posesión de España y fue justamente elegido ganador del Balón de Oro del Mundial 2026 como mejor jugador del torneo. Después de todo, ¿cómo puede marcar el rival si nunca tiene la pelota?

Todo eso quedó reflejado en el dominio de España durante la final del Mundial. Aunque los primeros minutos fueron dubitativos para ambos equipos, probablemente por los nervios, La Roja se asentó rápidamente y, como un virus que comienza a propagarse en un nuevo huésped, fue creciendo poco a poco dentro del partido.

Lo que comenzó como un control relativo pronto se convirtió en un dominio establecido y, tras el descanso, en un control absoluto. España terminó la primera mitad con dos remates al arco y un 65 % de posesión. En la segunda registró unos impresionantes ocho disparos entre los tres palos y un 68 % de posesión.

Argentina, ampliamente reconocida por su juego físico para incomodar y sacar de ritmo a sus rivales, terminó viendo cómo esa estrategia se volvía en su contra. La Albiceleste comenzó a desesperarse ante la posesión española y a lanzarse a entradas duras que finalmente derivaron en la primera tarjeta roja del torneo para el equipo, mostrada a Enzo Fernández cuando el partido entraba en el tiempo extra.

Pese a jugar con diez hombres durante los últimos minutos del tiempo reglamentario y todo el tiempo extra, la Albiceleste presentó una gran resistencia, casi suficiente para llevar el partido a una definición por penales, que habría sido una auténtica moneda al aire. El panorama incluso pareció mejorar para Argentina cuando España vio anulado un gol por una aparente falta muy leve de Mikel Merino sobre un defensor argentino, acción que invalidó la definición de Nico Williams.

Cuando comenzó la segunda parte del tiempo extra y la posibilidad de los penales era cada vez más real, apareció Ferrán Torres, alguien que difícilmente podía merecerlo más.

Torres, una de las piezas importantes del ataque del Barcelona, había tenido un torneo muy discreto, desperdiciando numerosas oportunidades durante la campaña de España y perdiendo la titularidad tras el partido ante Cabo Verde. Pero el delantero azulgrana apareció en el momento decisivo al enviar al fondo de la red un pase de cabeza de Williams para darle a La Roja el título mundial y devolverle la alegría a todo un país que había empezado a perder la fe en él.

En un desenlace poco habitual para esta selección española, quizá por sentir la meta tan cerca, el equipo permitió que Argentina generara algunas oportunidades finales, dos de ellas muy claras en los últimos ocho minutos aproximadamente. La Albiceleste volvió a demostrar su reputación de luchar hasta el último instante, como si prefiriera perder una extremidad antes que un partido. Sin embargo, no fue suficiente. La cuarta estrella y la despedida de cuento de hadas para Lionel Messi, construidas con entrega, espíritu de lucha y un toque de magia, se desvanecieron en el aire de East Rutherford, Nueva Jersey.

En su lugar quedó el único desenlace que parecía justo para este torneo. La Roja fue el mejor equipo del Mundial y lo consiguió siendo fiel a sí misma y a su fútbol, basado en la técnica, la calidad y la habilidad perfeccionadas durante años haciendo lo mismo mejor que nadie.

Sí, por momentos el método no ofreció el mayor espectáculo para los aficionados neutrales, pero fue el mejor homenaje al fútbol y a sus seguidores en todo el mundo, además del cierre perfecto para uno de los mejores Mundiales de la historia.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

The post ¿Por qué el homenaje de España a sus equipos de 2010 y 2024 fue el final perfecto para un Mundial memorable? appeared first on News Channel 3-12.

Previous Article Ortega declara el fin de la alternancia en Nicaragua: “Aquí no volverá a haber elecciones”
Next Article California’s Coastal Luxury Homes Rank Among Nation’s Most Expensive Sales in June
Print
1 Rate this article:
No rating
Please login or register to post comments.