Por Ashley Strickland, CNN
Un diente inusual hallado en una cueva ofrece una visión excepcional de un procedimiento sorprendente que los humanos prehistóricos podrían haber realizado para reparar caries hace 59.000 años.
Investigadores descubrieron el molar inferior de un neandertal adulto en la cueva de Chagryskaya, en lo que hoy es Rusia, ubicada en las montañas Altai del suroeste de Siberia, un lugar donde vivieron poblaciones de estos primeros humanos hace entre 49.000 y 70.000 años aproximadamente.
El diente, bautizado como Chagyrskaya 64, destacaba entre las docenas de otros hallados en la cueva porque su corona presentaba un orificio profundo e irregular que se extendía hasta la cámara pulpar, la cavidad interna que contiene nervios y vasos sanguíneos.
La perforación parecía una cavidad dolorosa que ocupaba la mayor parte de la superficie masticatoria del diente.
Los científicos quedaron aún más intrigados al descubrir arañazos en el diente alrededor del orificio, lo que sugería manipulación con algún tipo de herramienta. Las herramientas de piedra de punta fina halladas en la cueva también proporcionaron posibles pistas sobre qué produjo las marcas.
Múltiples escaneos del diente neandertal, así como experimentos con herramientas en dientes humanos modernos, sugieren que alguien perforó la cavidad.
Esta evidencia apunta al primer caso conocido de intervención en una cavidad dental en la historia evolutiva humana, según un estudio publicado el miércoles en la revista PLOS One.
Este comportamiento indica que los neandertales podían identificar una infección y fabricar y seleccionar las herramientas y técnicas adecuadas para aliviar el dolor que causaba, además de soportar un procedimiento doloroso.
Los patrones de desgaste en el diente también muestran que el individuo podía seguir usándolo después del procedimiento.
“Lo que me asombró fue la intuición con la que la persona dueña de este diente comprendió exactamente de dónde provenía el dolor y se dio cuenta de que su origen podía eliminarse”, declaró la autora principal del estudio, Alisa Zubova, investigadora sénior del Museo de Antropología y Etnografía Pedro el Grande de la Academia Rusa de Ciencias en San Petersburgo. “Nunca habíamos encontrado nada parecido, ni entre los neandertales ni entre los humanos modernos de épocas mucho posteriores”.
Estos hallazgos se suman a un creciente conjunto de pruebas que sugieren que los neandertales, nuestros parientes humanos extintos más cercanos, eran cognitiva y psicológicamente más similares a los humanos modernos de lo que se pensaba, en lugar de los cavernícolas brutos y simplones de los estereotipos anteriores.
“Esto nos indica que las partes emocionales y conscientes de la mente neandertal funcionaban de forma independiente, tal como lo hacen en los humanos modernos”, comentó Zubova.
Los primates no humanos, como los chimpancés, han demostrado la capacidad de tratarse a sí mismos o a otros miembros de su comunidad con plantas medicinales, un comportamiento que, según los expertos, es instintivo.
Los neandertales parecen haber hecho lo mismo, ayudando a los miembros de su especie que sufrían lesiones o pérdida de audición compartiendo comida o protegiéndolos como una forma de cuidado social, señaló la coautora del estudio, Ksenia Kolobova, jefa del Laboratorio de Arqueología Digital del Instituto de Arqueología y Etnografía de la Rama Siberiana de la Academia Rusa de Ciencias en Novosibirsk, Rusia.
Sin embargo, los investigadores llevan mucho tiempo intentando determinar si los primeros humanos, como los neandertales, eran capaces de llevar ese cuidado un paso más allá mediante la implementación de estrategias médicas deliberadas.
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