Por Federico Leiva, CNN en Español
Brasil está hambriento de Mundial. La selección más ganadora de la historia del certamen no levanta el trofeo de oro desde hace 24 años, desde que la legendaria generación de Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho y Roberto Carlos, entre tantos otros, lo hiciera en Corea y Japón 2002. Son 24 años llenos de frustraciones, donde la Canarinha incluso solo pudo llegar a una semifinal, en la edición que ella misma organizó en 2014 (y que terminó en humillación).
Por eso, los aficionados de la verdeamarela sueñan con que en Norteamérica se termine la sequía de un país que en la década de 1990 se acostumbró a ser protagonista. Y puede que el proceso de clasificación a la Copa del Mundo de 2026 haya sido tortuoso (y hasta cierto punto casi lamentable, teniendo en cuenta que terminó en el quinto puesto), pero la llegada de un entrenador ganador como Carlo Ancelotti y el brillo que le pueden aportar jugadores como Vinícius Júnior y Raphinha, levantan la ilusión.
Entre tantos nombres, hay uno que parece no terminar de encajar: Neymar Jr. El talentoso delantero, que supo brillar en uno de los FC Barcelona más demoledores de la historia junto a Lionel Messi y Luis Suárez, y que se convirtió en la bandera de la selección brasileña desde la salida de la generación dorada antes mencionada, apenas logró meterse en la lista de 55 futbolistas convocados que presentó Ancelotti esta semana.
Eso de ninguna manera asegura su presencia en el torneo que comenzará el 11 de junio en el Estadio Azteca. Solo 26 nombres de esa prelista se subirán al avión, y el delantero, que hoy juega en el Santos de Brasil, hasta ahora nunca fue convocado por el entrenador italiano.
“Debo considerar muchas cosas”, respondió Ancelotti en una entrevista con la agencia Reuters. “Neymar es un jugador importante para este país, por el talento que demostró siempre, y que tuvo un problema del que se está recuperando. Está trabajando fuerte para recuperarse, está jugando y en el último tiempo mejoró mucho, tiene continuidad”, valoró el italiano, reconocido por su capacidad para manejar grandes egos en los vestuarios. “Obviamente, para mí no es una decisión tan simple. Tengo que evaluar muy bien los pros y los contras”.
Hablando de eso… las razones por las que Ancelotti no ha llamado a Neymar en el año que lleva al frente de la selección pentacampeona del mundo son evidentes. El delantero está lejos del altísimo nivel que supo mostrar, no solo en el Barcelona, sino también en su primera etapa en Santos y también en el PSG. A sus 34 años, transita probablemente la etapa final de su carrera, pero la realidad es que ya lleva varias temporadas dando pasos atrás.
Quizás pueda ponerse como punto de inflexión su salida del campeón francés para irse a jugar al Al-Hilal de Arabia Saudita. Bueno, jugar es un decir, porque apenas pudo hacerlo: solo disputó 428 minutos repartidos en siete encuentros. La mayor culpa la tuvo una rotura de ligamento cruzado en su rodilla que lo mantuvo alejado de las canchas durante 340 días, muchos más de lo que habitualmente suele pasar un futbolista que sufre ese tipo de lesión (suelen ser entre siete y ocho meses).
Desgraciadamente para él (y para todos los que disfrutamos verlo regatear jugadores como si fueran conos), ese fue el comienzo de las visitas frecuentes a la enfermería. Del Al-Hilal armó las valijas y se volvió a su querido Santos, donde no pudo jugar de inmediato por la larga inactividad que acarreaba. Las lesiones lo persiguieron: cinco en dos temporadas. La más reciente, una operación en la rodilla, lo dejó dos meses afuera, pero “Ney” asumió el desafío de volver en plenitud para ir al Mundial.
Sin embargo, las estadísticas dicen que no ha podido jugar cinco partidos seguidos en lo que va de 2026. Es cierto que su Santos está teniendo mucha actividad en estos meses, disputando el Brasileirao, la Copa de Brasil y la Copa Sudamericana,