Por Mostafa Salem, CNN
Estados Unidos esperó 10 días la respuesta de Irán a su propuesta para poner fin a la guerra. Cuando las exigencias de Teherán llegaron el domingo, señalaron que la República Islámica sigue decidida a arrancar una victoria pese al impulso del presidente Donald Trump para lograr la rendición del régimen.
Ninguna de las partes ha hecho públicos los términos exactos que se negocian, pero los medios estatales iraníes informaron que Teherán buscó en su respuesta un fin completo de la guerra, el reconocimiento formal de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz y el levantamiento total de las sanciones.
Las exigencias envalentonadas conformaron una contrapropuesta que Trump rechazó con rapidez. La calificó de “totalmente inaceptable” antes de llamarla “un pedazo de basura”.
Sigue sin estar claro qué elementos específicos objetó Trump de la propuesta. Los medios estatales iraníes han enmarcado de manera constante la postura de Teherán durante toda la guerra como una de fortaleza, en consonancia con el aparente esfuerzo del Gobierno por proyectar una victoria iraní ante su audiencia interna.
Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán hace más de 10 semanas, la República Islámica ha seguido una estrategia que rechaza firmemente cualquier señal de capitulación. En su lugar, Teherán muestra disposición a prolongar el conflicto si es necesario para aumentar la presión sobre Washington y arrancar compromisos importantes que fortalecerían financieramente al régimen y asegurarían su supervivencia a largo plazo.
“Creen que me voy a cansar, o me voy a aburrir, o voy a tener alguna presión”, dijo Trump a los periodistas en la Casa Blanca el lunes. “No hay presión en absoluto. Vamos a tener una victoria completa”.
Trump también se quejó de que los líderes de Irán “cambian de opinión” cuando ambas partes parecen llegar a puntos de acuerdo, una lamentación que quizá refleje la aparente negativa de las fuerzas iraníes a dar su visto bueno a medidas que satisfacerían sus exigencias.
El estancamiento se debe a prioridades diferentes: Trump busca lo que, según un analista, sería un triunfo “rápido y fácil” que incluya concesiones inmediatas sobre el programa nuclear de Irán, mientras que Teherán está decidido a retrasar esas exigencias y conseguir primero sus propias concesiones.
En una de sus propuestas, Irán ha planteado un enfoque escalonado y por fases para las negociaciones, con etapas iniciales enfocadas en declarar el fin de la guerra en todos los frentes, levantar las sanciones y poner fin a cualquier bloqueo naval estadounidense, mientras se aplazan las conversaciones sobre su programa nuclear para etapas posteriores.
Trump, sin embargo, ha exigido que Irán detenga formalmente su programa nuclear durante un período definido —los funcionarios estadounidenses parecen querer al menos 10 años— y entregue sus existencias actuales, estimadas en 440 kilogramos de uranio altamente enriquecido.
“Hay un choque de percepciones”, dijo Sanam Vakil, directora del Programa de Medio Oriente y Norte de África del grupo de reflexión Chatham House, con sede en Londres. “Estamos en un punto muerto porque el presidente Trump no entiende por qué estos tipos no están llegando a un acuerdo para salvarse”.
“No le darán concesiones al inicio del acuerdo porque no confían en él”, dijo Vakil, y añadió que los iraníes han sido “personalmente perjudicados por él”.
En su conferencia de prensa semanal, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, dijo que el “desacuerdo” con Washington es “entre una parte que solo busca sus derechos fundamentales y una parte que insiste en violar los derechos de la otra parte”. Agregó que las exigencias de Irán son “razonables” y “responsables”.
“La respuesta del régimen iraní refleja la mentalidad de un liderazgo que cree que sobrevivió a la