Por Mauricio Torres, CNN en Español
La Fiscalía de Chihuahua, en el norte de México, presentó este lunes un primer informe sobre las investigaciones realizadas luego de la controversia que ha generado la presencia en el estado de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) que murieron el domingo 19 de abril en un accidente automovilístico, cuando regresaban de un operativo en el que autoridades mexicanas desmantelaron laboratorios clandestinos para fabricar drogas.
Estas indagatorias están a cargo de una unidad especial que la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, ordenó crear el viernes con el objetivo de aclarar qué sucedió, qué hacían los agentes en México y si su presencia pudo haber violado alguna ley o la soberanía del país.
Las investigaciones de la Fiscalía de Chihuahua son independientes de las que la Fiscalía General de la República (FGR) lleva a cabo en el ámbito federal por el mismo caso, que ha generado tensiones entre el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, la propia Campos y el Gobierno de Estados Unidos.
La fiscal Wendy Chávez, titular de la unidad especial, dijo este lunes en un mensaje a medios que los preparativos para ejecutar el operativo contra los laboratorios de drogas comenzaron el jueves 16 de abril. Ese día, agregó, un convoy con unos 40 funcionarios de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) partió de Chihuahua capital hacia el cuartel militar de la localidad de Guachochi, ubicado a unos 300 kilómetros.
De acuerdo con la fiscal, las primeras indagatorias, basadas en testimonios e informes periciales, indican que desde ese momento se unieron al grupo cuatro personas ajenas a la Fiscalía de Chihuahua. Dos de ellas eran los agentes de la CIA que murieron en el accidente del domingo. La fiscal no dio detalles sobre quiénes eran las otras dos.
Consultada por CNN, la Fiscalía dijo este martes que presumiblemente también se trataba de ciudadanos estadounidenses.
De acuerdo con la fiscal, los testimonios recabados coinciden en que estas personas vestían de civil, no portaban insignias que los identificaran como parte de alguna corporación de seguridad, no llevaban armas y trajeron el rostro cubierto “la mayor parte del tiempo”. Su trato directo era con el director de la AEI, Pedro Ramón Oseguera Cervantes.
Una vez que el convoy llegó a Guachochi, según el recuento de la fiscal, el director de la AEI se reunió con el mando militar, posiblemente para afinar aspectos del operativo contra los laboratorios.
No se tiene registro de que los agentes de la CIA o las otras personas ajenas a la Fiscalía participaran en ese encuentro, agregó la fiscal.
Tras esa reunión, los funcionarios de la Fiscalía y unos 50 soldados salieron hacia el poblado de Polanco, al que llegaron por la noche.
Durante la madrugada del viernes 17 de abril, todos partieron hacia la localidad de El Pinal, en el municipio de Morelos. Al día siguiente, por la mañana, comenzaron operaciones de rastreo a pie y localizaron los laboratorios. Después, se notificó a mandos tanto de la Fiscalía de Chihuahua como a representantes de la FGR y, por la tarde, comenzó el viaje de regreso.
“Hasta este momento, no existe ningún indicio que permita suponer que durante el operativo las personas de origen extranjero se presentaron, ostentaron o actuaron como integrantes o agentes de alguna institución o agencia de seguridad nacional o extranjera”, dijo la fiscal este lunes.
“Los testimonios recabados hasta este momento apuntan a que las personas de origen extranjero no realizaron actos propios de las autoridades mexicanas y, por tanto, no actuaron en disposición de mando, de coordinación o de ejecución de actos