Por Karen Esquivel, CNN en Español
Alejandra Garrido y Joe García se descubrieron en redes sociales —ella desde Colombia, él desde México— y con cada mensaje fueron acortando kilómetros como quien dobla un mapa con paciencia. Llegaron las conversaciones interminables, las confesiones a deshoras y, después, dos encuentros cara a cara que confirmaron lo que ya intuían: que lo suyo era real.
La feliz pareja cuenta a CNN que la distancia no los desgastó; los sostuvo con llamadas largas, pequeños detalles que viajaban más rápido que los aviones y promesas dichas entre aeropuertos, con la maleta llena de ganas de volver. Un año después, ese amor que aprendió a cruzar fronteras se convirtió en compromiso, y hoy, con la misma fe con la que todo comenzó, planean una boda para celebrar un amor que aprendió a viajar.
Su historia comenzó en 2023. Alejandra —de 26 años— veía el contenido sobre fe y cristianismo que Joe compartía en sus redes sociales. Ella interactuó con una de sus publicaciones y él, al verla en sus notificaciones, le llamó la atención, empezó a seguir su cuenta y le envió un mensaje. Pero ella sintió nervios y no contestó. Dos meses después, Joe recordó aquel mensaje sin respuesta y volvió a escribirle. Esta vez, ella contestó.
“Empezamos a hablar y nos hicimos amigos. Creo que empezó más como una admiración hacia él porque siempre me ha gustado la creación de contenido y me parecía lindo que compartiera mensajes de Dios, mensajes positivos para las personas”, dice Alejandra a CNN.
En su cuenta de TikTok, Joe —30 años— compartía videos con una mirada crítica sobre religión, pero con mensajes sobre la fe “en un sentido más humano, más natural, quitando los estigmas que se tienen sobre la Iglesia y Dios e iba enfocado a jóvenes, principalmente”, detalla.
Pasaron los días y Ale y Joe se siguieron conociendo por mensajes de texto, luego iniciaron las videollamadas diarias que podían ser de unos minutos o de horas.
“La primera vez que hicimos videollamada hablamos como seis horas. Desde ahí no paramos de hacer videollamadas, nos marcábamos, aunque sea un ratito”, cuenta Alejandra.
Aunque todo marchaba bien y ambos se sentían emocionados con el lazo de cariño que estaban construyendo, decidieron pausar la comunicación un tiempo para analizar sus sentimientos y lo que seguiría para ellos.
“Decidimos dejar de hablar y poner en oración lo que íbamos a hacer, el siguiente paso que íbamos a dar y ver si esto nos generaba paz”, dice Ale y Joe agrega que también se tomaron un tiempo de redes sociales para reflexionar.
Después de dos semanas, confirmaron lo que ya sospechaban: estaban tranquilos, felices y seguros de querer avanzar. “Terminaron esas dos semanas, eso fue al inicio de 2024 y entonces compré mi boleto para ir a Bogotá a conocerla”, dice Joe, quien se dedica a la creación de contenido para plataformas y empresas.
Joe hizo el viaje de Ciudad de México a Bogotá un día antes de San Valentín. Entre la emoción y los nervios, se encontraron en un parque afuera del trabajo de Alejandra.
Ella lo vio llegar desde las ventanas del edificio en el que estaba. Una cita que ambos recuerdan con una sonrisa en el rostro.
“Lo vi y no fui capaz de salir. Lo veía desde el vidrio y yo sudaba, fue la mejor sensación que he tenido en mi vida. Ahora que me acuerdo me da ansiedad”, recuerda ella.
Joe relata que le hubiera gustado grabar el momento del primer encuentro: “Ella se quedó paralizada, yo la abracé, intenté hacer el encuentro más ameno y le hacía bromas”, dice.
A pesar de que la familia de Alejandra estaba en contra de que ella tuviera una relación a distancia con un hombre de otro país y mayor, ese mismo día Joe conoció a la mamá de Ale, los tres fueron a cenar y a su madre le agradó él, y no sólo a ella, a todo su círculo cercano.
De nuevo a la distancia, comenzaron las llamadas hasta quedars