Por Karen Esquivel, CNN en Español
A miles de kilómetros de Bogotá, Medellín o Cali, hay un rincón de Miami donde el aroma del café colombiano sale de las panaderías por la mañana, las conversaciones cambian sin esfuerzo del inglés al español y la cumbia o el vallenato se cuelan por las puertas de los restaurantes. Ese lugar es West Kendall, un suburbio del condado de Miami-Dade que muchos llaman, sin exagerar, “la pequeña Colombia”: un barrio donde la migración colombiana ha tejido una comunidad vibrante que refleja la creciente influencia latina en Florida.
West Kendall es un reflejo de la creciente presencia hispana en Florida, el tercer estado con mayor población latina en Estados Unidos. Con más de 6,7 millones de personas de origen latino, esta comunidad ha contribuido a consolidar a Miami como una urbe multicultural moldeada por la inmigración y una identidad que se siente en sus barrios, comercios y hogares.
No supera los 36.000 habitantes, según datos del Censo, y la gran mayoría (prácticamente 9 de cada 10) es de origen hispano, principalmente colombianos. De ahí que se haga llamar “la pequeña Colombia”.
La migración de colombianos hacia Estados Unidos aumentó en la década de 1990 impulsada por factores económicos, como la posibilidad de conseguir empleo o aumentar sus ingresos, y razones de seguridad relacionadas con el prolongado conflicto armado en el país, según la Cancillería colombiana, y Kendall se ha convertido en el nuevo hogar de muchos de ellos.
“Yo diría que es el vecindario más colombiano de todo Miami, hay mucho parse, no se extraña la comida, es chévere y muy tranquilo, me gusta acá”, dice a CNN José Luis Juárez, de 36 años.
Detalla que llegó a Miami en 2019, tras perder su empleo como contador en una tienda departamental en Bogotá. Primero llegó a Brickell –el principal distrito financiero de la ciudad–, pero la vida, dice, era muy costosa y sin empleo no podía quedarse a vivir ahí. “Cuando buscaba trabajo encontré algo en Kendall y no podía desaprovechar la oportunidad”, recuerda.
Pese a estar a más de 2.500 kilómetros de su país de origen, Juárez dice que se siente en un lugar muy familiar, donde hay muchos colombianos, puede comer sus platillos favoritos, incluso encontró a un excompañero de la escuela primaria.
“Antes de ir a trabajar puedo comprar un tinto (café) y pandebono o buñuelos, también la comida, hablo español y aprendí inglés, me adapté y me gusta acá”, señala.
Más del 60 % de la población de West Kendall es colombiana y su gastronomía es el pilar más visible. Desde comida callejera, restaurantes y camiones de comida, en esta zona es sencillo encontrar una bandeja paisa, empanadas, sancocho antioqueño o ajiaco.
Negocios con nombres como “Asados El Paisa”, “Tardes caleñas”, “Mondongo’s”, “Aroma colombiano”, “Restaurante Medellín”, entre otros, se encuentran en las calles.
Y el español se mezcla por igual con el inglés.
“No importa el shopping al que usted vaya, usted encuentra algún negocio colombiano: cafeterías y restaurantes con platillos ricos”, relata Juárez.
Además, hay arepas y panaderías donde el ritual del café con buñuelos, almojábana o pandebono son parte de la rutina de sus residentes y hay supermercados donde se pueden encontrar productos importados directamente desde Colombia.
Aunque se encuentra en los últimos lugares del ranking de WalletHub de las mejores ciudades para familias en Florida (173 de 183), Elizabet Camargo dice que ella y su familia llegaron a West Kendall por su ambiente familiar que describe como “muy cómodo y tranquilo”.
“Primero mi esposo vino a camellar [tra