Por Avni Trivedi, CNN
Científicos reportaron el descubrimiento de una especie de pulpo que fue hallada en las islas Galápagos, y seguro llamará la atención. La criatura, que tiene carne azul y ojos grandes, puede caber fácilmente en la palma de la mano.
En 2015, un robot submarino operado a distancia captó al pequeño animal azul moviéndose en el sedimento a unos 5.800 pies (1.773 metros) bajo la superficie.
Desde el barco, un miembro de la tripulación comparó a la criatura con un peluche.
“¿No es un tipo pequeñito y adorable?”, dijo otro miembro de la tripulación, a quien se le escucha en el video que documenta el descubrimiento de los investigadores”.
El papeleo y la logística retrasaron el proceso de investigación del animal —una cefalópoda hembra—, aunque una tripulación a bordo del E/V Nautilus lo descubrió hace más de una década en colaboración con la Fundación Charles Darwin y la Dirección del Parque Nacional Galápagos. El pulpo no llegó al Field Museum de Chicago hasta 2022.
En un estudio publicado el 24 de mayo en la revista Zootaxa, Janet Voight, curadora emérita de invertebrados del Field Museum, identificó al pulpo como una especie desconocida hasta ahora: Microeledone galapagensis.
Voight dudó en hacer mucha disección cuando comenzó a estudiar al diminuto animal.
El pulpo había sido preservado en formaldehído, que detiene la descomposición. Sin embargo, como el espécimen tenía huevos grandes en sus ovarios, el formaldehído no pudo penetrar por completo todo el animal, dejando su carne relativamente delicada.
“Si haces el corte equivocado o rasgas algo, se pierde para siempre”, dijo Voight. “El costo de salir al mar es simplemente astronómico, y las probabilidades de encontrar otro y recolectarlo con éxito no son altas”.
Tras consultar con otros expertos, decidió usar el escáner de tomografía computarizada recientemente adquirido por el Field Museum para observar mejor la anatomía del animal manteniendo el espécimen intacto.
Miles de imágenes obtenidas por rayos X se compilaron digitalmente para crear un modelo 3D que le permitió a Voight determinar dónde encaja el animal en el árbol filogenético.
Los pulpos son criaturas fascinantes, comentó Jim Barry, científico principal del Monterey Bay Aquarium Research Institute en California, quien no participó en el estudio.
“Son muy diferentes de la mayoría de los otros organismos”, dijo Barry. “El sistema nervioso de los pulpos es más complejo que el de cualquier animal invertebrado en la Tierra, así que quizá por eso pueden desempeñarse de ciertas maneras o tener comportamientos que nos resultan tan cautivadores”.
Hay más de 300 especies de distintos tamaños, formas y colores.
“Cuando piensas en un pulpo, piensas en un animal con brazos largos”, dijo Voight. “No en este tipo”.
Voight identificó al pulpo como miembro del género Microeledone, que solo tiene otra especie: Microeledone mangoldi. Ambos provienen de la familia de pulpos Megaleledonidae. M. mangoldi fue descrita por primera vez en 2004 tras su descubrimiento en el suroeste del océano Pacífico, cerca de Nueva Caledonia, una isla al este de Australia.
M. galapagensis comparte muchas características con su pariente, como piel lisa; órganos del embudo grandes; ausencia de pigmento en el área del manto, que es el gran saco detrás de la cabeza; y recuentos similares de ventosas en los brazos y de láminas branquiales. Las láminas branquiales son placas delgadas de tejido dentro de las branquias que permiten a los organismos captar más oxígeno.
Pero esta especie se diferencia por el color en el revestimiento de las paredes superiores o posteriores de su manto, mientras que M. mangoldi tiene color en las vainas que cubren los propios órganos.
Voight señaló que la capacidad de estas e