Por CNN Español
Sanae Takaichi acaba de lograr algo inédito en la política japonesa: meses después de convertirse en la primera mujer en llegar al cargo de primera ministra, condujo a su partido a una victoria aplastante en unas elecciones anticipadas que redefinen el mapa político del país.
Conservadora y con una agenda que combina nacionalismo, reformas institucionales y una política exterior más firme, Takaichi ha emergido como una de las figuras más influyentes de Japón en décadas.
Desde que fue elegida inicialmente hace más de cuatro meses, convirtiéndose en la primera mujer líder de Japón en un país donde los hombres han dominado la política durante mucho tiempo, Takaichi ha disfrutado de altísimos índices de aprobación.
Conquistó a muchos votantes con su notoriamente sólida ética de trabajo, su hábil manejo de las redes sociales y su carisma, que se hizo evidente en momentos virales como una reciente sesión de batería improvisada con el presidente surcoreano Lee Jae-myung, que avivó el entusiasmo público a niveles no vistos desde el ex primer ministro Shinzo Abe.
¿Quién es Sanae Takaichi y cómo llegó al poder?
Takaichi, de 64 años, baterista de heavy metal y entusiasta de las motocicletas, creció en Nara, cerca de Osaka. Su llegada a la cima de la política japonesa culminó un ascenso notable, de presentadora de televisión a abanderada de los ideales tradicionales y nacionalistas.
Protegida del asesinado ex primer ministro Shinzo Abe, Takaichi se convirtió en la cuarta persona en ocupar el cargo desde que él dimitió en 2020, lo que refleja el estancamiento político en la cuarta economía más grande del mundo.
Takaichi, legisladora de larga trayectoria, ascendió a la cima de la política japonesa el otoño pasado después de que su predecesor, Shigeru Ishiba, renunciara bajo la presión de su propio partido, el Partido Liberal Democrático (PLD), tras una serie de contundentes derrotas.
Sanae Takaichi ganó la presidencia del PLD el 4 de octubre, en su tercer intento por el cargo, y fue elegida primera ministra el 21 de octubre, un triunfo sorprendente en el sistema político profundamente patriarcal de Japón.
Convocar elecciones anticipadas fue una apuesta arriesgada. Pero Takaichi esperaba traducir su propia popularidad en un mandato más sólido para su Partido Liberal Democrático, debilitado en los últimos años por un escándalo relacionado con el uso indebido de fondos políticos.
Su arriesgada decisión dio sus frutos. El PLD obtuvo más de 310 de los 465 escaños de la cámara baja del parlamento japonés, lo que marca la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que un solo partido consigue una mayoría de dos tercios. La coalición gobernante, más amplia, obtuvo más de 340 escaños.
Fundamentalmente, la supermayoría de dos tercios en la cámara baja permitirá al partido de Takaichi anular las votaciones en la cámara alta del parlamento y proponer enmiendas a la Constitución.
El notable resultado del domingo también significa que el partido de Takaichi y su socio de coalición, el Partido de la Innovación de Japón, contarán con los suficientes votos para presidir todos los comités de la cámara baja.
El resultado electoral otorgará a Takaichi un nuevo mandato para abordar desafíos como el rápido envejecimiento de la población japonesa, el aumento del coste de la vida, la debilidad del yen y el deterioro de las relaciones con China.
El mercado bursátil japonés respondió favorablemente, con el índice de referencia Nikkei 225 subiendo más de un 5% hasta alcanzar un nuevo máximo intradía ante las expectativas de recortes de impuestos y un mayor gasto público. El índice, que si