Por CNN en Español
El despertador sonó a las 2:00 am. Apenas ha dormido un par de horas, pero ya comienza la faena para Merlín Gámez, quien enfrenta una recaída de cáncer de mama y necesita acudir al sistema público de salud venezolano, que describe como colapsado. No puede permitirse dormir un poco más, pues sabe que cientos de pacientes oncológicos, al igual que ella, necesitan realizarse exámenes médicos.
Tras la captura de Nicolás Maduro en un operativo militar de Estados Unidos en Caracas el pasado 3 de enero, el Gobierno de Venezuela se comprometió a realizar una serie de cambios en las políticas económicas y sociales. Sin embargo, el sistema de salud, que lleva años en crisis, está lejos de recuperarse.
Falta de insumos y personal insuficiente para atender la creciente demanda en el sector; años de escasa inversión en infraestructura ponen en jaque el acceso a la atención y al tratamiento para miles de venezolanos, con un impacto especialmente fuerte en los pacientes oncológicos. Para muchos venezolanos, la atención privada resulta económicamente inviable.
CNN se comunicó con el Ministerio de Salud para conocer su versión sobre las condiciones hospitalarias y con el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales sobre el sistema de suministro de medicamentos de alto costo. Hasta el momento no ha habido respuesta. Sin embargo, el Gobierno creó una mesa de trabajo para abordar temas vinculados a la mujer, entre los que se incluyen la salud y el acceso a tratamientos oncológicos. A inicios de mayo, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, junto con el ministro de Salud, entregó insumos médicos y espacios rehabilitados en centros de salud. En esa oportunidad aseguró que el sistema de salud está “golpeado”, lo cual atribuye a las sanciones internacionales que afectan a algunas personas e instituciones en Venezuela. Adicionalmente, se comprometió a “priorizar la atención inmediata y gratuita de los venezolanos en áreas vitales y especializadas, procurando que cada dólar que ingrese, producto del crecimiento y expansión del sector de hidrocarburos, se traduzca en atención integral para la población”. Si bien las sanciones pueden haber influido, estás están vigentes desde hace una década, mientras que el sistema de salud lleva en crisis al menos 40 años.
Gámez, de 48 años, contó a CNN que en enero de este año recibió un diagnóstico que pensó haber dejado atrás: el cáncer había regresado. Tras superar el primer proceso oncológico, que incluyó quimioterapia, una mastectomía parcial y radioterapia, presentó una recaída en el seno izquierdo, lo que la obligó a reiniciar el tratamiento.
Esto implica un esfuerzo inmenso para las personas en su situación, que a veces incluso tienen que dormir frente al centro de salud para conseguir un turno. Gámez, que vive en Caracas, sabe que, si no llega a tiempo para obtener un número, simplemente no será atendida.
Dice que también se encuentra con hospitales tan precarios como aquellos a los que acudió en 2022. Agrega que no ha percibido mejoras desde que Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada el 5 de enero, bajo la promesa de un nuevo momento político.
Aunque los exámenes recientes descartaron metástasis, el regreso de la enfermedad enfrenta a esta madre de dos hijos nuevamente al miedo, a la incertidumbre y a un recorrido médico agotador. Gámez cuenta que su experiencia reciente ha estado marcada por nuevas trabas para acceder a exámenes, medicamentos y consultas.
Ahora deberá retomar la quimioterapia endovenosa tras completar una batería de estudios previos, entre ellos tomografía, ecocardiograma y marcadores tumorales. El tratamiento no solo depende del diagnóstico, sino también de la disponibilidad de citas, de equipos y de medicamentos.
Gámez asegura que los hospitales siguen operando con enormes obstáculos. Ha acudido a fundaciones que ofrecen consultas privadas a precios moderados, pero