Por Nayeli Jaramillo-Plata y Matt Egan, CNN
El presidente Donald Trump prometió a los votantes en 2024 que, si volvía a la Casa Blanca, sus políticas impulsarían un auge de empleos industriales o llamados de cuello azul.
“Vamos a tener un auge manufacturero”, dijo Trump durante un mitin en septiembre de 2024 en el estado clave de Georgia.
Trump afirmó que sus políticas atraerían a “industrias hambrientas de energía”, creando “millones y millones de empleos de cuello azul y empleos de todo tipo”.
Y, sin embargo, cuando su primer año calendario en el cargo entra en su recta final, ese auge de empleos de cuello azul aún no llega.
Si acaso, las industrias que dependen del trabajo manual están recortando empleos, no sumando nuevos, una tendencia que los economistas atribuyen al menos en parte a la histórica y volátil política arancelaria del presidente.
El informe más reciente de empleo de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés), publicado el martes, muestra que la mayoría de los sectores tradicionalmente considerados de cuello azul han reducido su plantilla.
“No se puede decir que la economía va realmente bien si estos empleos no están creciendo con ella”, dijo Hardika Singh, estratega económica de Fundstrat Global Advisors.
Por ejemplo, la industria del transporte y el almacenamiento ha recortado empleos en cada uno de los últimos tres meses. Ese sector ha perdido un promedio de 17.200 puestos de trabajo en los últimos tres meses, según datos del BLS.
Las nóminas en minería y explotación forestal han caído en un promedio de 2.000 empleos en los últimos tres meses.
Incluso la manufactura, el sector que los aranceles del presidente buscan impulsar, está recortando empleos. El empleo manufacturero cayó en 5.000 puestos en noviembre, hasta su nivel más bajo desde marzo de 2022, durante el rebote posterior al covid-19.
De hecho, el empleo en la manufactura ha disminuido durante siete meses consecutivos, cada mes desde que Trump lanzó sus aranceles del “Día de la Liberación”, que sacudieron a Wall Street y alarmaron a las grandes empresas de Estados Unidos.
Uno de los pocos sectores con resultados positivos para los empleos de cuello azul es la construcción, que presentó un sólido aumento de 28.000 puestos en noviembre.
Tras perder trabajadores a comienzos de este año, la construcción registró un promedio de aumento de 17.333 empleos en los últimos tres meses.
No existe una regla estricta sobre qué califica como un empleo de cuello azul, pero tradicionalmente se trata de puestos que implican trabajo manual u oficios especializados, como operar maquinaria o construir infraestructura.
Los funcionarios del Gobierno de Trump siguen enfocados en los empleos de cuello azul.
En junio, la Casa Blanca prometió que la ley de recortes de impuestos y gasto de Trump, el llamado Gran y Hermoso Proyecto de Ley, “liberará nuestra economía y traerá un BOOM de empleos de cuello azul”.
Funcionarios del Gobierno de Trump también han destacado los aumentos salariales entre los trabajadores de cuello azul como evidencia de que su agenda económica está funcionando.
En junio, la Casa Blanca dijo que los salarios reales (descontando la inflación) de los trabajadores por hora aumentaron cerca de 2 % en los primeros cinco meses del segundo mandato del presidente, el mayor incremento de este tipo bajo cualquier Gobierno en casi 60 años.
Los economistas apuntan a diversos factores que presionan a los empleos de cuello azul, entre ellos la política comercial, los altos costos del endeudamiento, la automatización y la escasez de trabajadores calificados.
Aunque los altos aranceles a las importaciones de EE.UU. están diseñados para repatriar empleos manufactureros al país, ese proceso puede llevar tiempo, si es que ocurre.
“La relocalización no suce