Por Avni Trivedi, CNN
Gabriela Cryan, una joven de 23 años que trabaja en ventas en Chamblee, Georgia, una vez se disculpó con sus colegas por haber llevado un pedido de café equivocado al trabajo, aunque el error había sido de la cafetería.
“Creo que muchas veces digo ‘lo siento’ en situaciones que realmente no son mi culpa”, dijo Cryan. “Aunque, desde mi punto de vista, no estoy asumiendo la responsabilidad, otras personas pueden pensar que sí la estoy asumiendo porque estoy diciendo ‘lo siento’”.
Lo siento si esta es una pregunta tonta. Lo siento por molestarte. Lo siento, no entiendo. Lo siento, pero no estoy interesada en ti.
El psicólogo Stephen Hinshaw señala que un “conjunto imposible de expectativas” impuesto a las niñas es una de las causas principales del uso excesivo de las disculpas.
Hinshaw, profesor distinguido de Psicología en la Universidad de California en Berkeley, realizó grupos focales para estudiar este fenómeno y descubrió una “triple exigencia” impuesta a las niñas. Encontró que se espera que sean: 1) compasivas y cuidadoras; 2) competitivas y ambiciosas; y 3) deseables, además de capaces de cumplir con todas esas expectativas con poco esfuerzo.
“¿Cómo puedes ser competitiva, perfectamente altruista y empática, y al mismo tiempo sexualizada de manera aparentemente natural? No puedes. Es imposible”, dijo Hinshaw, quien también es profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad de California en San Francisco. “Pero si eso es lo que la cultura espera de ti, terminas interiorizando el fracaso”.
Las expectativas de esta triple exigencia pueden manifestarse como un reflejo de las percepciones de otras personas, explicó Hinshaw. Las opiniones y expectativas ajenas pueden generar dudas sobre distintos aspectos de uno mismo.
Y esto es más cierto ahora que nunca.
Las edades de inicio de la depresión, la ansiedad, los trastornos por atracón y las autolesiones estaban disminuyendo entre las adolescentes cuando Hinshaw fue coautor del libro “The Triple Bind: Saving Our Teenage Girls From Today’s Pressures and Conflicting Expectations” en 2009. Sin embargo, con el paso del tiempo, las estadísticas han mostrado que “estas tendencias continúan intensificándose”, afirmó.
“El aumento de las redes sociales comparativas (donde los adolescentes observan la supuesta perfección de sus pares, lo que conduce a la autodesvalorización), junto con la pandemia y una creciente sensación general de desesperanza, han impulsado aún más estas trágicas estadísticas”, escribió Hinshaw en un correo electrónico.
Ally Hall, una asistente ejecutiva de 26 años en Georgia, señala que tiene la tendencia a disculparse cuando pide ayuda para algo, incluso si se trata de una tarea que forma parte del trabajo de la otra persona. Dice que se siente mal por “añadir más estrés” a los demás.
“Presto mucha atención a otras personas y no quiero ser un problema para ellas”, dijo Hall. “Así que me disculpo prácticamente por todo”.
Incluso en situaciones que no justifican una disculpa, algunas mujeres se encuentran pronunciando esas palabras. Según los expertos, la expectativa de que las mujeres sean empáticas se manifiesta en forma de disculpas, incluso por cómo se sienten otras personas.
“No es extraño que las mujeres sientan que, si son demasiado firmes, quizá no han sido lo suficientemente compasivas”, dijo Hinshaw. “Van a ser muy cautelosas incluso al ser ‘adecuadamente asertivas’, porque eso podría romper la triple exigencia de estos estereotipos de género”.
Según Karina Schumann, profesora asociada de Psicología Social en la Universidad de Pittsburgh, no necesariamente se trata de que los hombres no se disculpen. Su área de especialización es comprender la psicología detrás de las conductas de d