Por Natasha Bertrand, Zachary Cohen, Evan Perez y Mauricio Torres, CNN
A principios de esta primavera, una explosión hizo estallar un automóvil que transportaba a un presunto operador de un cartel a plena luz del día en una de las autopistas más transitadas de México, a las afueras de la capital del país.
Francisco Beltrán murió junto con su chofer; sus cuerpos fueron encontrados en sus asientos después del estallido. Videos y fotografías del hecho, ocurrido el 28 de marzo, muestran una rápida llamarada mientras el auto seguía avanzando y se salía de la autopista.
Conocido como “el Payín”, Beltrán estaba acusado de ser un miembro de nivel medio del Cartel de Sinaloa, una de las organizaciones de tráfico de drogas más notorias de México, según analistas de seguridad mexicanos y fuentes familiarizadas con sus actividades.
Las autoridades mexicanas han mantenido un extremo hermetismo en torno a la explosión, pero múltiples fuentes dijeron a CNN que el ataque fue un asesinato selectivo, facilitado por agentes operativos de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés).
Un artefacto explosivo había sido ocultado dentro del vehículo, dijo a CNN la Fiscalía General del Estado de México.
La operación contra Beltrán fue parte de una campaña ampliada y previamente no reportada de la CIA dentro de México —encabezada por la Ground Branch o Rama Terrestre de la agencia— para desmantelar redes arraigadas de carteles, dijeron a CNN las fuentes y otras dos personas familiarizadas con esta campaña. El presidente Donald Trump ha designado a varios de esos grupos como organizaciones terroristas extranjeras y los ha considerado en guerra con Estados Unidos.
Desde el año pasado, agentes de la CIA dentro de México han participado directamente en ataques letales contra varios miembros de carteles, en su mayoría de nivel medio, según las fuentes. “La letalidad de sus operaciones ha aumentado seriamente”, dijo una de las personas informadas sobre las operaciones. “Es una expansión significativa del tipo de cosas que la CIA ha estado dispuesta a hacer dentro de México”.
El nivel de implicación de la CIA en las operaciones ha variado, según las fuentes, desde compartir inteligencia de manera pasiva y brindar apoyo general hasta la participación directa en operaciones de asesinato.
La CIA declinó hacer comentarios para esta historia. Varias instituciones del Gobierno de México no respondieron a las solicitudes de comentarios.
El ataque contra Beltrán fue audaz incluso para los estándares de la violencia típica de los carteles mexicanos, y los analistas mexicanos debatieron en los días posteriores si podría señalar una nueva y preocupante dimensión sofisticada de guerra entre carteles.
“Hemos estado viviendo en una guerra anárquica durante muchos meses en Sinaloa”, dijo el periodista mexicano José Cárdenas en su programa de televisión en los días posteriores al ataque. “Pero ataques como este, si se confirman, en una zona cercana a la capital del país, bueno, nunca he oído de algo similar”.
Un exoficial paramilitar de la CIA dijo a CNN que, conociendo cómo opera la agencia, “definitivamente querían que este incidente generara la pregunta en la mente de todos de: ‘¿Quién hizo esto?’”.
La implicación de la CIA en operaciones recientes dirigidas a figuras de alto perfil de los carteles del narcotráfico, como Nemesio Oseguera Cervantes, “el Mencho”, ha sido bien documentada, aunque gran parte de esa actividad se ha descrito públicamente como intercambio de inteligencia.
Pero la actividad encubierta de la agencia dentro de México va mucho más allá de esos pocos casos que atrajeron la atención internacional e implica una participación mucho más directa, dijeron fuentes a CNN.
La estrategia