Por Natasha Chen, Alex Stambaugh y Chris Boyette, CNN
Un físico nuclear y profesor del MIT asesinado a tiros frente a su residencia en Massachusetts. Un general retirado de la Fuerza Aérea desaparecido de su casa en Nuevo México. Una ingeniera aeroespacial que desapareció durante una caminata en Los Ángeles.
Estos son algunos de al menos 10 individuos vinculados a investigaciones sensibles en materia nuclear y aeroespaciales de Estados Unidos que han muerto o desaparecido en los últimos años, lo que ha generado inquietudes sobre si los casos están relacionados y ha alimentado especulaciones en línea sobre la posibilidad de actividades ilícitas.
El FBI dice ahora que “está liderando los esfuerzos para buscar conexiones entre los científicos desaparecidos y fallecidos”, y agregó que “está trabajando con el Departamento de Energía, el Departamento de Defensa, y con socios estatales y locales de las fuerzas del orden para encontrar respuestas”.
Por separado, la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes, liderada por republicanos, anunció este lunes que investigará los reportes sobre las muertes y desapariciones de estas personas, quienes según dijo tenían acceso a información científica sensible.
Los reportes “plantean interrogantes sobre una posible conexión siniestra” entre las muertes y desapariciones, señaló el comité en un comunicado, en el que solicitó informes al FBI, el Departamento de Defensa, el Departamento de Energía y la NASA.
El Departamento de Defensa dijo únicamente que respondería directamente al comité, mientras que el Departamento de Energía remitió las preguntas a la Casa Blanca.
En una publicación en X, la NASA dijo que está “coordinando y cooperando con las agencias correspondientes” en relación con los científicos.
“En este momento, nada relacionado con la NASA indica una amenaza para la seguridad nacional”, dijo la portavoz de la NASA, Bethany Stevens.
Los casos varían ampliamente en sus circunstancias. Algunos involucran homicidios sin resolver, mientras que otros son desapariciones sin indicios de delito. En al menos dos casos, las familias han señalado condiciones médicas preexistentes o problemas personales como posibles explicaciones. Las autoridades no han establecido vínculos entre los casos.
La Casa Blanca dijo la semana pasada que también está trabajando con agencias federales para investigar posibles conexiones entre las muertes y desapariciones, y el presidente Donald Trump calificó el asunto como “algo bastante serio”.
“Es muy poco probable que esto sea una coincidencia”, dijo el presidente del Comité de Supervisión de la Cámara, el republicano James Comer, a Fox News Sunday. “El Congreso está muy preocupado por esto. Nuestro comité lo está convirtiendo en una de sus prioridades porque lo consideramos una amenaza para la seguridad nacional”.
La serie de muertes y desapariciones misteriosas comenzó en 2023, según legisladores, con la muerte de Michael David Hicks, un científico que trabajó en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA durante casi 25 años.
Hicks, de 59 años, murió el 30 de julio de 2023. Durante su carrera en el JPL, se especializó en cometas y asteroides, según la Sociedad Astronómica Estadounidense. No se dio a conocer la causa de su muerte.
Su hija, Julia Hicks, dijo a CNN que su padre había estado enfrentando problemas médicos conocidos y que la reciente especulación la tiene “afectada”.
“Por lo que sé de mi padre, no hay ninguna lógica que lo vincule con esta posible investigación federal”, dijo. “No entiendo la conexión entre la