Por Clare Sebastian y Anna Chernova, CNN
“Vladimir Vladimirovich, la gente te teme”. Esas fueron las palabras iniciales de una publicación en Instagram dirigida al presidente Vladimir Putin publicada por la influencer de belleza rusa Victoria Bonya, conocida por sus consejos de maquillaje y su contenido sobre estilo de vida.
“El pueblo le tiene miedo, los blogueros le tienen miedo, los artistas le tienen miedo, los gobernadores le tienen miedo. Y usted es el presidente de nuestro país”, continuó.
En un llamamiento directo a Putin —a quien, según afirma, apoya—, Bonya enumera una amplia gama de males que aquejan a Rusia. Entre ellos se incluyen una supuesta respuesta tardía ante las inundaciones en Dagestan, las acusaciones de que el Gobierno gestionó de manera brutal y deficiente las recientes matanzas de ganado en Siberia, y las crecientes restricciones a las redes sociales en línea. Esto último, alegó en su publicación del martes, está impidiendo que las personas se comuniquen con sus seres queridos. “Existe la sensación de que ya no vivimos en un país libre”, afirmó.
Para la tarde del viernes, Bonya —quien actualmente reside en Mónaco y posee su propia línea de cosméticos— había acumulado 26 millones de reproducciones en su video de Instagram, así como más de 75.000 comentarios, muchos de los cuales elogiaban su valentía.
Otra popular influencer rusa de belleza y estilo de vida —conocida como Aiza, quien también reside en el extranjero— recurrió a su cuenta de Instagram para respaldar a Bonya. Afirmó que las últimas restricciones impuestas a la plataforma de mensajería Telegram supondrían un “duro golpe para la economía rusa”, y añadió otras quejas, tales como los elevados impuestos y la desigualdad. “¿Cuánto dinero necesitan robar para que sea suficiente?”, preguntó, haciendo referencia al “diputado promedio que posee propiedades valoradas en miles de millones —o millones— de dólares y que cuenta con múltiples pasaportes (extranjeros)”. Posteriormente, eliminó el video.
Esta reacción pública contra el Kremlin se produce en un momento en que varias encuestas recientes revelan un declive en el apoyo a Putin, quien ha intensificado la represión en internet mientras prosigue con su ofensiva —que ya dura años— contra Ucrania, todo ello en un contexto de crecientes dificultades económicas internas para la mayoría de los rusos, incluidos sus propios partidarios.
“Parece que algo está cambiando”, señaló Tatiana Stanovaya, fundadora de la firma de análisis político R.Politik. Incluso en una sociedad tan acostumbrada a las restricciones propias de la guerra y a las dificultades económicas —relató a la CNN—, los cortes intermitentes del internet móvil y la represión contra Telegram de las últimas semanas constituyeron “algo que se asemeja más a un momento decisivo”.
Las restricciones de internet en Rusia se han intensificado desde principios de la primavera (boreal), llevando el espacio informativo del país —ya de por sí estrictamente controlado— hacia un terreno inexplorado. Los cortes intermitentes del internet móvil, que trastocaron la vida cotidiana —incluso en las ciudades más grandes de Rusia, Moscú y San Petersburgo—, coincidieron con la ralentización del servicio de Telegram y con nuevas medidas represivas contra las VPN, herramientas ampliamente utilizadas en Rusia para eludir las restricciones existentes al acceso a internet.
Las autoridades han alegado que los apagones del internet móvil forman parte de labores de seguridad destinadas a contrarrestar “métodos de ataque ucranianos cada vez más sofisticados”. El Kremlin, por su parte, ha prometido que “tan pronto como esta medida deje de considerarse necesaria, el servicio de internet se restablecerá por completo a la normalidad”.
Las restricciones a Telegram han resultado particularmente perjudiciales para los