Análisis por Aaron Blake, CNN
El debate sobre la 25ª Enmienda a la Constitución de EE.UU. volvió.
En los últimos años, los legisladores han hablado reiteradamente sobre este método para destituir a un presidente, tal como se estipula en la Constitución. Y, al parecer, el gabinete de Donald Trump debatió esta opción con mayor seriedad de la que muchos percibieron inicialmente tras el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
Para lograr destituir a Trump, sería necesario contar con el respaldo de la mayoría de su gabinete y de su vicepresidente. Y no existen indicios de que ningún miembro del gabinete esté considerando tal medida en este momento, ni de que el vicepresidente J. D. Vance estuviera dispuesto a sumarse a ella. Sin embargo, el comentario que Trump realizó el martes por la mañana —advirtiendo que “toda una civilización” moriría esa noche a menos que Irán llegara a un acuerdo— ha suscitado un número creciente de llamamientos provenientes de una amalgama de voces un tanto inusual para invocar dicha enmienda.
Menos de dos horas antes de que venciera su ultimátum a Irán, fijado para las 8 p.m., hora de Miami, Trump anunció que había accedido a un alto el fuego de dos semanas, condicionado a que Teherán reabriera el estrecho de Ormuz.
Durante las 24 horas previas, tanto legisladores demócratas como voces de la derecha habían manifestado su inquietud respecto a cuán lejos estaría dispuesto a llegar el presidente en el marco del conflicto con Irán. Sus amenazas de atacar centrales eléctricas y otras infraestructuras civiles han sido denunciadas como potenciales crímenes de guerra. Algunos incluso expresaron el temor de que las amenazas de la administración aludieran al posible uso de armas nucleares (algo que la Casa Blanca ha negado estar considerando).
Han sido principalmente los demócratas quienes han reclamado la invocación de la enmienda; de hecho, han sido docenas de ellos. En la lista figuran posibles aspirantes a la presidencia como el gobernador de Illinois, J. B. Pritzker. (Por supuesto, en este momento poseen escaso —o nulo— poder para iniciar un proceso de destitución).
No obstante, cabe destacar que algunos conservadores y otros aliados recientes de Trump también se han sumado a este reclamo.
“¿Cómo le aplicamos la 25ª Enmienda?”, preguntó el teórico de la conspiración Alex Jones a su invitado durante el programa del lunes.
Para la mañana del martes, el espectro de defensores de esta medida provenientes de la derecha abarcaba desde influencers de posturas más extremas y exfuncionarios de la Casa Blanca de Trump —como Anthony Scaramucci—, hasta los sectores más moderados del movimiento “Never Trump” (los conservadores que se oponen a Trump).
“¡¡¡25ª ENMIENDA!!!”, publicó en la red social X la excongresista Marjorie Taylor Greene —republicana por Georgia— aproximadamente una hora después de que Trump publicara su mensaje sobre la inminente desaparición de la civilización iraní. Greene calificó tales palabras de “malvadas y propias de la locura”.
Algunos legisladores demócratas del Congreso republicaron las palabras de Greene. “Es necesario invocar la 25ª Enmienda”, añadió más tarde esa mañana la podcaster de derecha Candace Owens.
Scaramucci, quien se desempeñó brevemente como director de Comunicaciones de la Casa Blanca con Trump durante su primer mandato, abogó por la destitución de Trump y afirmó que este amenazaba con utilizar armas nucleares.
“Despierten: está pidiendo un ATAQUE NUCLEAR”, dijo Scaramucci. “Busquen su destitución de inmediato”.
Cuando otros sugirieron en línea que Vance había insinuado el martes por la mañana que Trump podría ordenar un ataque nuclear, la Casa Blanca negó que estuviera diciendo algo por el estilo. El vicepresidente había hablado sobre el uso de “herramientas de nuestro arsenal que, hasta ahora, no hemos decidido utilizar”.
Algunos conser