Análisis de Zachary Wolf, CNN
En la guerra que Estados Unidos ha emprendido contra la República Islámica de Irán, al secretario de guerra de EE.UU. —como él prefiere que lo llamen— le gusta hablar de cómo el Dios cristiano está de su lado.
Durante una entrevista con CBS News, emitida el domingo, el secretario de Defensa Pete Hegseth afirmó que Irán no debería dudar de la determinación de Estados Unidos, ya que esta cuenta con el respaldo de un poder superior.
“Nuestras capacidades son superiores. Nuestra voluntad es superior. Nuestros soldados son superiores. La providencia de nuestro Dios todopoderoso está ahí, protegiendo a esos soldados, y estamos comprometidos con esta misión”, declaró.
El reportero de la CBS, Major Garrett, le preguntó a Hegseth si contempla la guerra desde un contexto religioso.
“Quiero decir, obviamente, estamos luchando contra fanáticos religiosos que buscan adquirir una capacidad nuclear con el fin de provocar una especie de Armagedón religioso”. Los soldados, añadió más tarde, “necesitan una conexión con su Dios todopoderoso en estos momentos”.
Un par de días después, poco después de regresar de una ceremonia de repatriación solemne de soldados caídos en combate, Hegseth citó el Salmo 144 durante una conferencia de prensa en el Pentágono: “Bendito sea el Señor, mi roca, que adiestra mis manos para la guerra y mis dedos para la batalla”.
Desde hace mucho tiempo, Hegseth ha deseado “reprogramar” el país.
“Estados Unidos fue fundado como una nación cristiana”, afirmó durante un reciente Desayuno Nacional de Oración. “Sigue siendo una nación cristiana en nuestro ADN, si logramos conservarla”, añadió, injertando un matiz religioso en una famosa frase ingeniosa de Benjamin Franklin sobre si Estados Unidos era una república o una monarquía.
“No solo somos guerreros armados con el arsenal de la libertad; en última instancia, estamos armados con el arsenal de la fe”, dijo, adaptando la idea de Franklin D. Roosevelt —de que Estados Unidos debía ser el “arsenal de la democracia”— a su propia cosmovisión religiosa.
Hegseth afirma que uno de sus tatuajes —una Cruz de Jerusalén, un símbolo religioso vinculado a las Cruzadas— provocó que fuera tildado de extremista y excluido del destacamento de su unidad asignado a la toma de posesión del presidente Joe Biden en 2021. Esta iconografía tiene sus raíces en las Cruzadas, cuando los cristianos europeos intentaron recuperar Tierra Santa de manos de los musulmanes.
El término “Deus Vult” —Dios lo quiere— también está tatuado en el cuerpo de Hegseth. En su libro de 2020, “American Crusade” (Cruzada estadounidense), describe este término como “el grito de guerra de los caballeros cristianos mientras marchaban hacia Jerusalén”.
La oposición a los islamistas ha sido una influencia determinante en la vida pública de Hegseth.
En “American Crusade” escribió que Estados Unidos se enfrenta a un “momento de cruzada” que evoca la invasión cristiana de Tierra Santa ocurrida en el siglo XI. Según Hegseth, los islamistas reciben el respaldo de los “izquierdistas” estadounidenses, en detrimento de los cristianos estadounidenses temerosos de Dios.
“No deseamos combatir, pero, al igual que nuestros hermanos cristianos de hace mil años, debemos hacerlo”, escribió. Asimismo, anticipó la idea de que Estados Unidos entraría en guerra junto a Israel.
“American Crusade” hace referencia a la toma de las armas contra ISIS; sin embargo, en la actualidad, Estados Unidos se encuentra en guerra junto a Israel contra Irán, una república islámica. En otro pasaje del libro, Hegseth expone su visión sobre la amenaza que el islam representa para Estados Unidos.
Si bien Estados Unidos e Israel iniciaron las hostilidades con ataques aéreos que acabaron este año con la vida del líder iraní, el Gobierno d