Nick Paton Walsh, Victoria Butenko, Daria Tarasova-Markina
Es el destino de una sola ciudad, en más de un año, pero brinda una rara visión de la desafortunada guerra de elección de Rusia.
La infiltración lenta y costosa de Kostyantynivka, clave para el avance de Moscú en el este de Donbás en Ucrania, y cuya ocupación fue anunciada por el ministerio de Defensa de Rusia el 3 de julio, expone la tenacidad de las fuerzas del Kremlin y las devastadoras bajas que están dispuestas a soportar para alcanzar incluso los objetivos más pequeños.
El 3 de julio, el Ministerio de Defensa publicó una serie de videos de las fuerzas rusas en varios puntos dentro del centro de la ciudad, ondeando banderas rusas, para reforzar su afirmación de que habían tomado la ciudad. La falsa afirmación —contradicha por videos recientes, testimonios de las fuerzas ucranianas, y mapeo independiente de las líneas del frente— fue una de varias hechas en los últimos meses por los líderes de Rusia, buscando sugerir que su progreso en el campo de batalla era mayor de lo que es, tal vez para persuadir a su audiencia doméstica, o a sus contrapartes en la Casa Blanca, de que su campaña militar no se había estancado.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, se apoderó rápidamente de la falsedad, e instó al presidente de Rusia, Vladimir Putin, a reunirse con él en la ciudad para hablar de paz, si es que realmente estaba bajo el control de Moscú.
CNN, que informó en o cerca de Kostyantynivka dos veces en el último año, usó videos geolocalizados y testimonios, para mostrar el horroroso costo y el lento ritmo de los avances rusos que condujeron a la falsa afirmación de la captura de la ciudad. El destino de la ciudad expone tanto la persistente e implacable naturaleza del asalto de Moscú, como la relativamente mínima naturaleza de las victorias que reclama, incluso si es falsamente.
Un mapeo por parte de los analistas ucranianos independientes de Deep State muestra a las fuerzas rusas fuera de la ciudad, tratando de entrar. La carretera de entrada a la ciudad ya está bordeada de redes de pesca, para proteger el tráfico de los drones de ataque rusos. Los coches entran con seguridad a la ciudad y el mercado, en su centro, sigue ocupado, a pesar de la ocasional amenaza de los drones.
Un equipo de CNN que visitó la ciudad en julio del año pasado, encontró calles bulliciosas con civiles, aunque algunos fueron reacios a ser filmados, tal vez temiendo una futura ocupación rusa y ser sancionados por “cooperar” con los medios occidentales.
Durante los primeros meses de invierno, el mapa muestra la llamada zona gris de territorio en disputa acercándose más al centro de la ciudad. El asalto de Rusia con ataques aéreos se había intensificado. Los videos publicados por las fuerzas ucranianas muestran bloques de departamentos en llamas en el suroeste de la ciudad.
Y un dron ruso captura el daño causado por un ataque aéreo, a pocas calles de distancia.
Pero los ucranianos siguen confidentemente dentro del centro de la ciudad, incluso el Estado Mayor publicó en noviembre un video de un agente que casualmente se encontraba en la Plaza de la Victoria.
Las imágenes rusas publicadas de ese momento muestran lo que parece ser el punto de vista de su infantería desde el patio de un conjunto residencial, fuera de la calle Gromov de la ciudad, en los bordes suroccidentales una vez más.
Es en los últimos días del año cuando Rusia parece dar sus pasos más importantes, según los datos registrados por Deep State durante la primera semana de 2026. La zona gris ha llegado a la localidad y dos frentes rusos distintos se acercan cada vez más a sus principales vías de acceso.
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