Por Holmes Lybrand, Allison Gordon, Jeff Winter, Scott Glover y Casey Tolan, CNN
El verano pasado, un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) se encontró en una situación de extremo peligro.
Su brazo quedó atrapado en la ventanilla trasera de un automóvil cuando un sospechoso aceleró y huyó, arrastrándolo por el pavimento durante unos 100 metros, según documentos judiciales. El agente, que sufrió lesiones en el brazo y la mano, disparó su pistola eléctrica Taser contra el hombre durante el incidente, de acuerdo con los registros.
Unos seis meses después, el mismo agente se enfrentó a otra conductora que aceleró cuando intentó detener su vehículo. Esta vez, disparó con su arma de servicio, causando la muerte de Renee Nicole Good, de 37 años.
El agente involucrado en el caso de junio está identificado en documentos judiciales como Jonathan Ross. Un alto funcionario del Departamento de Seguridad Nacional confirmó que se trata del mismo agente que efectuó los disparos que provocaron la muerte de Good esta semana.
Mientras las autoridades y los legisladores de todo el país intentan esclarecer las circunstancias del tiroteo mortal, las acciones de Ross durante el incidente del verano pasado y su trayectoria profesional están siendo objeto de un nuevo escrutinio.
Funcionarios del Gobierno de Trump han citado el caso de junio como prueba de que los agentes de ICE se enfrentan a amenazas mortales que les obligan a reaccionar con fuerza extrema.
“Ese mismo agente de ICE estuvo a punto de perder la vida, arrastrado por un automóvil, hace seis meses”, dijo el vicepresidente J. D. Vance a los periodistas el jueves. “¿Creen que tal vez sea un poco sensible cuando alguien lo embiste con un vehículo?”
Pero los legisladores locales y algunos expertos afirman que la situación de esta semana distaba mucho de poner en peligro la vida del agente de ICE, ya que Good parecía estar desviándose de él cuando comenzó a disparar.
“Para usar fuerza letal… los elementos tienen que ser tan preocupantes como para abrir fuego contra una persona”, afirmó el exjefe de la Policía de Minneapolis, Medaria Arradondo, quien añadió en una entrevista con CNN que el agente simplemente debió apartarse del camino del vehículo de Good.
Michael Harrigan, agente retirado del FBI y consultor en prácticas y tácticas policiales, señaló que no es irrazonable pensar que el episodio en el que fue arrastrado por un automóvil haya estado presente en la mente del agente cuando jaló el gatillo. No obstante, subrayó que los agentes están entrenados para evaluar cada incidente de forma individual.
“El hecho es que cada incidente debe analizarse por separado”, dijo Harrigan. “No importa realmente lo que hayan vivido antes. Nunca va a ser una justificación para otra cosa. Ellos lo saben”.
La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, quien se negó a identificar a Ross alegando amenazas violentas contra agentes de ICE, dijo que se trata de “un agente con una larga trayectoria que ha servido a su país toda su vida”. La secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Kristi Noem, ha defendido las acciones del agente.
“Se trata de un agente con experiencia que siguió su entrenamiento, y seguiremos dejando que la investigación sobre el individuo siga su curso y continuaremos siguiendo los procedimientos y políticas que se aplican en estos casos de uso de la fuerza”, dijo Noem en una conferencia de prensa.
Los más de diez años de experiencia del agente incluyen su selección para formar parte del Equipo de Respuesta Especial de ICE, dijo McLaughlin, lo que requiere 30 horas de pruebas, entrenamiento continuo y certificación como tirador experto.
Su violento encuentro con un sospechoso el pasado mes de junio comenzó cuando los agentes federales se disponían a arrestar a Roberto Carlos Muñoz-