Por Andy Rose, CNN
Parecía la solución a los problemas financieros de Elaine Traverse, y un perro que desesperadamente necesitaba salir al baño la llevó hasta allí.
“Vi este sendero, así que subí por ahí y aparqué, y él salió corriendo”, dijo Traverse.
Traverse, quien tiene discapacidad y no puede caminar largas distancias, cuenta que llamó a su hijo adulto para que viniera a ver qué había alterado a su mascota en una zona apartada de Heart’s Content, en Newfoundland, Canadá.
Habían encontrado los restos de Amelia Earhart. O al menos, los restos de una estatua que había sido el tema de conversación del pequeño pueblo vecino de Harbour Grace durante meses.
“Oh Dios mío”, se dijo Traverse.
La estatua de Earhart –la originaria de Kansas que desapareció sin dejar rastro mientras volaba sobre el océano Pacífico, en 1937– tuvo su propia desaparición misteriosa.
Había estado de pie orgullosamente en un parque de Harbour Grace desde 2007, construida con una donación privada de una prominente familia local como monumento al primer vuelo solitario de Earhart a través del océano Atlántico 75 años antes, vuelo que comenzó justo allí en una de las comunidades más orientales de Canadá.
Cuando la figura de bronce desapareció, la mañana del 24 de abril, los funcionarios del pueblo pensaron que probablemente alguien la robó para vender el metal como chatarra, y reunieron donaciones privadas para ofrecer una recompensa de US$ 25.000 por encontrarla.
Traverse, quien dijo estar pasando por tiempos difíciles, vio una oportunidad en agosto cuando se encontró a varios kilómetros de Harbour Grace contemplando la figura de Earhart cortada en cinco piezas, todavía intactas.
“Llamé… al alcalde en ese momento, y le dije: ‘Me preguntaba si todavía se ofrecía la recompensa’”, contó Traverse a CNN.
Sí se ofrecía, pero Traverse dijo que el alcalde rechazó su oferta de entregar ella misma las piezas de la estatua. Varios días después, la derivaron a una investigadora de la Real Policía Montada de Canadá, que le dejó claro que no debía esperar un cheque rápido.
“La primera cosa que me dijo fue: ‘¿Quieres hablar con un abogado? Porque podrías ser arrestada por esto’”, dijo Traverse, aún sorprendida por la implicación.
La estatua de la famosa aviadora –vestida con una chaqueta de vuelo de cuero y botas altas con cordones– se encontraba erguida en el parque Spirit, de Harbour Grace, una parada junto a la carretera con vista a la bahía. El parque también cuenta con un avión de pasajeros DC-3 de la Segunda Guerra Mundial retirado, bautizado con el nombre del pueblo.
El parque es un reflejo visible del orgullo de la comunidad por su lugar único en la historia de la aviación. El viaje de Earhart fue uno de los 20 vuelos transatlánticos que salieron del bucólico aeródromo del pueblo.
La desaparición de la estatua fue un shock para los residentes y los entusiastas de la aviación del mundo entero.
“Es desgarrador compartir que alguien, bajo la oscuridad de la noche, ha robado la estatua de Amelia Earhart y una de las placas que conmemoran su hazaña”, escribió The Ninety-Nines, una organización internacional de mujeres pilotos, en una publicación de Facebook. “¿Quién haría algo así?”.
La única evidencia del robo que se ha divulgado es un video de vigilancia de una gasolinera junto al parque.
En las imágenes, se pueden ver luces de un coche a lo lejos, que se detiene junto al lugar de la estatua, seguido segundos después de chirridos de neumáticos y un golpe metálico. Un minuto después, el vehículo se aleja rápidamente. Aunque se escuchan voces apagadas, el video es demasiado oscuro para identificar a las personas.
El hallazgo de la estatua fue un alivio para los funcionarios del pueblo, quienes tratab