Por Melanie Swan, CNN
El tráfico en Dubai vuelve a aumentar, las mesas de los restaurantes se llenan y los vuelos se han reanudado en gran medida. A simple vista, la vida en este importante centro turístico del golfo Pérsico parece casi normal.
Pero por lo bajo, la ciudad se enfrenta a una realidad más dura: si bien la infraestructura está en funcionamiento, la confianza no ha regresado. Y ahora, hoteles, aerolíneas y empresas del sector turístico trabajan más que nunca para convencer a los visitantes de que vuelvan.
Durante décadas, Dubai ha forjado su reputación como un destino turístico mundial basándose en una promesa que pocos lugares de Medio Oriente podían igualar: la estabilidad. Incluso cuando estallaron conflictos en la región, la ciudad siguió siendo un refugio seguro y lujoso, además de un eficiente punto de tránsito global para los visitantes internacionales.
Pero meses después de que el conflicto con Irán perturbara el espacio aéreo en todo el Golfo y se desataran ataques con drones contra algunos de los lugares más emblemáticos de Dubai, la ciudad se enfrenta a una de las pruebas más importantes de su historia moderna, al intentar recuperar la confianza de los viajeros y reactivar un sector turístico que durante mucho tiempo ha sido un pilar fundamental de su economía.
Para muchos residentes, la vida cotidiana ha vuelto a la normalidad. Los ataques con drones en Emiratos Árabes Unidos siguen ocurriendo esporádicamente, pero las alertas generalizadas del inicio del conflicto han cesado, junto con la angustia que las acompañaba. Dicen que los buenos tiempos están regresando.
En Zuma, un local emblemático de la animada vida nocturna del Centro Financiero Internacional de Dubai, algunos de los asistentes habituales han regresado para bailar al ritmo de los DJ y disfrutar de cócteles caros. Sin embargo, la oferta de comida y bebida ilimitadas por la noche sugiere que hay margen de mejora.
La gente sale menos a la calle, ya que muchos han visto reducidos sus salarios y el costo de vida sigue aumentando con el cierre del estrecho de Ormuz. Los precios de los alimentos y la gasolina han subido considerablemente.
Varios Gobiernos occidentales mantienen las advertencias de viaje. Australia ha recomendado a sus ciudadanos no transitar por países como Emiratos Árabes Unidos (EAU), mientras que Canadá sigue desaconsejando cualquier viaje a EAU y Estados Unidos insta a los viajeros a reconsiderar su viaje a ese país. Si bien los vuelos se han reanudado en gran medida, los expertos del sector afirman que recuperar la confianza podría ser mucho más difícil que reabrir las rutas aéreas.
Todavía hay turistas, solo que no son los mismos.
Los visitantes de países como Rusia y el Líbano parecen imperturbables ante la situación, ya que Emiratos Árabes Unidos representan un refugio relativo en comparación con sus países de origen. En los últimos días, familias de toda la región acudieron en masa a los centros comerciales de Dubai para disfrutar de las vacaciones de Eid al-Adha, mientras que, según se informó, los salones de belleza han registrado un flujo constante de mujeres rusas que buscan una escapada glamurosa.
Fatma Ammar vive en Beirut y viajó a la ciudad para visitar a sus dos hijos con motivo de la festividad islámica de Eid al-Adha. “Para mí, Dubai sigue siendo un lugar mucho más seguro que Beirut”, declaró. “La forma en que Emiratos Árabes Unidos ha gestionado la guerra es muy tranquilizante y me siento extremadamente segura aquí en comparación con mi país, pero, lamentablemente, estoy acostumbrada a la guerra, así que algo así no me impediría ver a mis hijos”.
Sin embargo, el conflicto regional ha dejado su huella. Si bien el Fairmont The Palm ya ha reparado los daños menores causados por los ataques con drones y ahora intenta atraer visitantes con ofertas especiales, otros lugares emblemáticos como el Burj Al