Por Ivana Kottasová, CNN
El control de Rusia sobre su puerta de salida al mar Negro se está debilitando después de que una serie de ataques ucranianos obligara a Moscú a suspender el tráfico a través de la vía fluvial clave esta semana, limitando así la capacidad del Kremlin para comerciar con el resto del mundo.
Esta situación supone un cambio drástico para Rusia, ya que el mar de Azov ha estado durante años fuera del alcance de Kyiv y ha servido a Rusia como una base estratégica conveniente para lanzar ataques contra Ucrania y conectar vastas zonas del sur del país con los océanos del mundo.
Sin embargo, los recientes avances en el programa de drones de Ucrania han cambiado este escenario. Robert Brovdi, comandante de las fuerzas de drones de Ucrania, declaró el miércoles que Kyiv había alcanzado 116 embarcaciones rusas en el mar de Azov en tan solo los últimos nueve días, lo que representa un aumento considerable.
Anteriormente, los ataques contra buques rusos se limitaban mayoritariamente a la “flota en la sombra” y a embarcaciones militares.
CNN no puede verificar de forma independiente las afirmaciones de Brovdi, pero los videos de algunos de los ataques recientes, compartidos por funcionarios ucranianos, muestran impactos directos.
Estos ataques incesantes han obligado a Rusia a suspender el tráfico en el mar de Azov, cerrando los dos puntos críticos situados en sus extremos: el canal Don-Azov, que conecta el mar con vías fluviales interiores, y el estrecho de Kerch, que lo comunica con el mar Negro.
Las imágenes por satélite y los servicios de seguimiento de buques muestran largas filas de barcos esperando a ambos lados del mar.
Ucrania ha logrado éxitos crecientes al atacar la flota rusa de petroleros “en la sombra” que transportan combustible sujeto a sanciones; no obstante, el bloqueo del mar de Azov podría tener un impacto más amplio, afectando incluso a exportaciones no sancionadas, como el trigo o el aceite de girasol.
El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), un organismo estadounidense de seguimiento de conflictos, señaló el martes que los ataques ucranianos en el mar de Azov “representan una nueva fase en los esfuerzos de Ucrania por aislar la Crimea ocupada de la red logística rusa y perturbar las rutas de transporte marítimo de Rusia, especialmente las de productos petrolíferos y grano”.
El mayor Evhen Karas, comandante del 413º Regimiento Independiente de Sistemas No Tripulados de las Fuerzas Armadas de Ucrania —unidad que participa en la operación—, afirmó que Rusia ha convertido Crimea en una gran base militar con unidades que abastecen a las fuerzas que intentan avanzar más hacia el interior de Ucrania.
“Estamos cortando toda la logística”, declaró Karas a CNN, señalando que la capacidad de Ucrania para atacar a mayor distancia y a menor costo “se ha convertido en un problema que los rusos no pueden resolver”.
“Aumentaremos esta presión hasta donde alcancemos… esto es solo el comienzo”, afirmó.
Rusia es el mayor exportador de grano del mundo y es responsable de cerca de una quinta parte de las exportaciones mundiales de trigo, según el Servicio Agrícola Exterior del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Aproximadamente una cuarta parte de las exportaciones rusas de trigo se transporta a través del mar de Azov, según Andrey Sizov, destacado analista de los mercados agrícolas de la región del mar Negro. “Para el mercado del trigo, el mar Negro es lo que el golfo Pérsico representa para el mercado del crudo. El mar Negro es, con diferencia, el mayor proveedor de trigo del mercado mundial”, afirmó, añadiendo que, de persistir la situación, las pérdidas económicas de Rusia podrían ascender a miles de millones de dólares.
Los precios de los futuros del trigo —un indicador clave de las expectativas de los operadores— se han disparado en los últimos días, en