Por Ana María Cañizares, CNN en Español
Los sectores comerciales y empresariales de Ecuador y Colombia estaban muy pendientes este semana de un posible encuentro en Panamá entre los presidentes Daniel Noboa y Gustavo Petro que ayude a zanjar la crisis arancelaria desatada por Ecuador tras imponer un arancel del 30% a los productos importados desde el país vecino, por considerar que Colombia no ha hecho suficiente en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. Una especie de sanción que ha impuesto Noboa, pese a que su país cerró el 2025 como el año más violento de su historia.
Sin embargo, el diálogo no llegó y Noboa abandonó sorpresivamente el Foro Económico Internacional que se desarrolló en Ciudad de Panamá y donde se esperaba que los dos países puedan suavizar las recientes tensiones a nivel diplomático y económico.
Colombia también ha impuesto una tanda de aranceles recíprocos a Ecuador y la relación se encuentra en un momento de alta incertidumbre, pues el domingo empezarán a regir los aranceles impuestos desde el lado ecuatoriano.
Una breve reunión de las cancilleres de ambos países en Panamá fue confirmada por el Gobierno ecuatoriano el jueves, pero aún sin anuncios o resultados concretos. “Ecuador ha planteado una posición y Colombia debe responder por ello”, dijeron desde la Cancillería a los periodistas.
Varias cámaras de comercio de zonas fronterizas de Ecuador y Colombia como Ipiales, Tulcán, Pasto, Ibarra, Tumaco, Putumayo y Amazonas, advirtieron en un comunicado conjunto que la guerra arancelaria tendrá un impacto significativo en los sectores económico, productivo y social de forma bilateral.
“Podrían derivar en un incremento del contrabando, alza de precios, afectación al empleo y mayores riesgos de inseguridad en los pasos no autorizados”, alertaron.
Los gremios han pedido a los gobiernos que lleguen a acuerdos para evitar que esta escalada en sus posiciones afecte irreversiblemente las relaciones comerciales históricas entre las dos naciones.
Arturo Moscoso, profesor de ciencias políticas de la Universidad de las Américas de Quito, dijo a CNN que es “gravísimo” lo que está ocurriendo entre los dos países y que sus decisiones pueden escalar a la Comunidad Andina de Naciones (CAN) que podría fallar en contra de sus recientes resoluciones.
“Estamos en la época en la que primero se da el golpe y luego se ve la opción de una negociación. No se ve una intención de diálogo sino una serie de disposiciones que pueden perjudicar más a Ecuador que a Colombia. Puede ser un tiro en el pie”, precisó Moscoso.
Sobre el argumento del presidente Noboa de que Colombia no está cooperando en la lucha contra el narcotráfico, Moscoso consideró que esa idea puede valer como un “llamado de atención, pero nada más”, pues dice que el problema es regional y debe abordarse con todos los involucrados. El analista consideró que Colombia “podría hacer mucho más” en el combate a la criminalidad, pero que Ecuador también debe trabajar en frenar la penetración del narco en las instituciones del Estado.
Moscoso señaló que la tensión entre Ecuador y Colombia se da en medio de un escenario geopolíticamente importante, pues está programada la visita de Petro a la Casa Blanca el 3 de febrero y tanto Petro como Trump “son dos presidentes impredecibles”.
“De cara a una visión regional, lo que debería suceder es que Trump aborde el tema de forma regional y que el tema no escale más”, puntualizó.
Para el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, el anuncio de Noboa “tomó por sorpresa” al gobierno pues asegura que su país mantiene estrecha cooperación con Ecuador en la lucha contra el crimen organizado. Insistió en que su Ejército ha ayudado a incautar droga junto a fuerzas militares ecuatorianas y que las operaciones se realizan de manera constante.
“Hemos desplegado helicópteros, drones, antidrones, avion