Por Brenda Goodman, CNN
Desde los primeros indicios del brote, los mensajes de funcionarios del Gobierno, agencias de salud y numerosos expertos han sido reiterativos: no hay motivo para preocuparse. No entren en pánico. La situación está bajo control.
“Tenemos esto bajo control y no estamos preocupados”, dijo este lunes el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., durante una conferencia en la que se le preguntó sobre el brote de hantavirus que pasó de un crucero a una cuarentena.
“Lo que ocurre con este caso”, dijo el presidente Donald Trump en la misma conferencia, “es que es mucho más difícil contagiarse. Existe desde hace mucho tiempo. La gente lo conoce muy bien. Espero que todo esté bien”.
En una sociedad donde siguen frescos los recuerdos de las pérdidas y alteraciones provocadas por la pandemia de covid-19, funcionarios federales y estatales han asegurado repetidamente al público que el hantavirus —incluso la cepa Andes, que puede transmitirse de persona a persona— no representa la amenaza que enfrentó el mundo hace seis años.
Es cierto que no se trata de covid-19. Aunque la enfermedad causada por el virus Andes puede ser grave e incluso mortal, no es tan contagiosa como el sarampión o incluso la gripe, lo que significa que podría contenerse con mayor facilidad. Los funcionarios también destacan que el covid-19 era un virus completamente nuevo, mientras que este no lo es. El conocimiento sobre el virus Andes sigue siendo limitado, pero ya ha sido estudiado anteriormente en contextos de brotes.
Se espera que se identifiquen más casos, pero tanto los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) como la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirman que el riesgo para la población general sigue siendo bajo.
Aun así, algunos expertos en salud consideran que, en ciertos momentos, el mensaje oficial ha sido excesivamente confiado y demasiado dispuesto a descartar la posibilidad de una amenaza. Las declaraciones destinadas a calmar la ansiedad podrían terminar socavando la confianza pública si más adelante resultan no ser ciertas.
También existe un equilibrio difícil entre simplificar el mensaje y terminar siendo demasiado ambiguo.
A última hora del domingo, después del regreso a Estados Unidos de 18 pasajeros del crucero MV Hondius, el Departamento de Salud y Servicios Humanos anunció que una persona había dado “levemente positiva por PCR” para la cepa Andes del hantavirus.
Esa formulación desató una ola de críticas.
“Por suerte, el centro receptor está preparado para manejar esto. Pero quien haya escrito que alguien dio ‘levemente positivo’ es un idiota”, escribió el doctor Jeremy Faust, médico de emergencias del Hospital Brigham and Women’s de Boston y editor del sitio especializado MedPage Today. “Tiene el virus”.
Este lunes, el doctor Brendan Jackson, de los CDC, explicó durante una conferencia que la persona se había realizado dos pruebas antes de llegar a Estados Unidos: una positiva y otra negativa. Señaló que los análisis posteriores ayudarán a los médicos a establecer un diagnóstico más definitivo.
Aun así, para algunos, el episodio ejemplifica los problemas de comunicación en torno al brote de hantavirus.
“¿Qué significa ‘levemente positivo por PCR’? ¿Presenta síntomas o no? ¿Es un caso confirmado o sospechoso? ¿Qué pruebas se realizaron? La comunicación clara y precisa en salud pública importa”, escribió en redes sociales la doctora Krutika Kuppalli, experta en enfermedades infecciosas del Centro Médico UT Southwestern y exfuncionaria médica de la OMS. “Este es otro ejemplo del vacío de liderazgo que estamos viendo, y cuando los mensajes son vagos, la desinformación llena los espacios”.
El doctor David Berger, médico australiano que anteriormente trabajó como m