Por Hadas Gold y Samantha Delouya, CNN
Los cofundadores de OpenAI le hicieron una vez una pregunta importante a Elon Musk —quien ayudó a crear y financiar la empresa—: si él llegara a controlar OpenAI, ¿qué sucedería con la compañía tras su muerte? Musk respondió que no lo había pensado mucho y que tal vez se la legaría a sus hijos.
La respuesta de Musk constituyó un “momento escalofriante” en los primeros días de OpenAI, declaró el CEO Sam Altman en su testimonio de este martes, durante un juicio que podría determinar el futuro de su empresa y, potencialmente, el de la industria de la IA.
“No me sentí cómodo con eso”, afirmó Altman.
Musk ha demandado a la empresa y a sus directivos bajo la alegación de que OpenAI, Altman y el presidente Greg Brockman incumplieron su fideicomiso benéfico cuando la organización abandonó su misión sin fines de lucro para adoptar una estructura orientada al beneficio económico. Microsoft, uno de los primeros inversores en OpenAI, figura como codemandado en el caso.
Musk solicita al juez que ordene a OpenAI volver a operar como una entidad sin fines de lucro, y que Altman y Brockman sean destituidos de sus cargos en la junta directiva. Asimismo, exige que se reintegren más de US$ 130.000 millones al brazo sin fines de lucro de OpenAI. Un fallo a favor de Musk podría trastocar los planes de OpenAI para realizar una oferta pública inicial (OPI) a finales de este año.
OpenAI ha refutado las afirmaciones de Musk, sosteniendo que este deseaba una estructura con fines de lucro y que solo interpuso la demanda tras no lograr hacerse con el control de la compañía. OpenAI alega que Musk —quien fundó su propia empresa de IA tras abandonar OpenAI en 2018— intenta ahora perjudicar a un competidor. Antes de renunciar a la junta directiva de OpenAI en 2018, Musk “desmotivó” a algunos investigadores clave al clasificar sus logros, testificó Altman, lo cual perjudicó la cultura de la empresa. La renuncia de Musk elevó la moral, añadió Altman.
Musk renunció porque perdió la confianza en OpenAI y no creía que la empresa fuera a tener éxito, sugirió Altman.
El control sobre la inteligencia artificial general (IAG) —una etapa hipotética de la IA en la que sus capacidades cognitivas igualan a las de un ser humano en cualquier ámbito— fue un factor importante en la fundación de OpenAI, afirmó Altman. La empresa se fundó, en parte, porque Altman y los demás cofundadores creían que una sola persona no debería estar a cargo de la IAG en caso de que esta se lograra, señaló.
“Mi convicción es que él quería tener el control a largo plazo, y que lo habría tenido si hubiéramos accedido a la estructura que él deseaba”, dijo Altman, refiriéndose a Musk.
Anteriormente en el juicio, los abogados de Musk intentaron retratar a Altman como una persona engañosa y sacaron a colación su breve destitución en 2023, cuando la junta directiva de la empresa lo apartó temporalmente del cargo de director ejecutivo debido a inquietudes sobre su liderazgo.
Miembros de la junta directiva y ejecutivos de OpenAI testificaron sobre sus reparos respecto a Altman, incluida su resistencia a la supervisión de la junta y su presunta falta de honestidad con la alta dirección, entre ellos la exdirectora de tecnología, Mira Murati.
El cofundador de OpenAI, Ilya Sutskever —quien desempeñó un papel fundamental en la destitución de Altman—, testificó el lunes que pasó meses recopilando pruebas que, según él, demostraban un patrón de engaño y mala gestión por parte de Altman. Posteriormente, Sutskever votó a favor del regreso de Altman, afirmando que lamentaba la decisión. Altman retomó su cargo apenas unos días después de su destitución, y se constituyó una nueva junta directiva.
Las propias palabras de Altman también han sido utilizadas como prueba. “¡Sigo entusiasmado co