Por Rebecca Cairns, CNN
En la planta de la fábrica de noodles de Nongshim, en la ciudad de Gumi, se desarrolla una sinfonía industrial: el molido de la harina de trigo y el traqueteo de los rodillos dan paso al rítmico roce de las cuchillas sobre la masa; cintas de fideos frescos se cuecen al vapor con un silbido, se fríen rápidamente con un crujido, y luego se transportan en un abrir y cerrar de ojos por una cinta transportadora que zumba constantemente, para finalmente ser empaquetadas en plástico arrugado.
Cada minuto, 600 paquetes de ramyeon —fideos instantáneos coreanos, también conocidos como ramyun o ramen— salen de las líneas de producción ultrarrápidas y altamente automatizadas y se colocan en cajas que son transportadas por robots hasta el muelle de carga.
Esta instalación de 42.266 metros cuadrados (454.947 pies cuadrados) es la fábrica de noodles más grande de Corea del Sur, con una producción de seis millones de paquetes por día.
“El año pasado produjimos 1.230 millones de unidades, por un valor de 884.000 millones de wones (US$ 598 millones)”, afirmó el director de la fábrica, Sang Hoon Kim.
La planta de Gumi produce el 80 % del Shin Ramyun y el 90 % del Chapagetti (fideos gruesos y masticables, similares a los espaguetis, con pasta de soja negra) que se venden en el mercado nacional, con tan solo 600 empleados. Esto es posible gracias a un conjunto de sensores con inteligencia artificial y cámaras inteligentes que supervisan cada etapa de la producción, garantizando la seguridad y la calidad, explicó Kim, quien añadió que la tecnología es desarrollada internamente por personal con amplia experiencia en la elaboración de ramyeon.
Pero en Gumi, el ramyeon es más que un simple alimento: la fábrica y sus productos se han convertido en el pilar cultural de la ciudad.
Gumi, situada a unos 270 kilómetros (168 millas) al sureste de la capital de Corea del Sur, es una ciudad de tamaño medio con aproximadamente 400.000 habitantes y una larga historia como centro industrial: primero conocida por los textiles, luego por la electrónica y, hoy en día, como el mayor centro de tecnología de las comunicaciones del país.
No suele ser un lugar frecuentado por turistas, pero eso está cambiando.
En 2022, Gumi puso el foco en su producción de noodles, lanzando el primer “festival de ramyeon” ese mismo año.
Según Jeong-tae Kim, alto funcionario del Ayuntamiento de Gumi y principal organizador del festival, el objetivo era transformar la reputación de Gumi como una ciudad industrial “aburrida” en un destino “divertido” tanto para residentes como para turistas.
“Como ciudad industrial, necesitábamos una identidad cultural”, afirmó Jeong-tae Kim.
El ayuntamiento se puso en contacto con Nongshim, y este se asoció con el consejo para organizar el festival, que ha crecido cada año: de tan solo 10.000 visitantes en su primera edición a un récord de 350.000 en 2025, año en el que se vendieron 54.000 tazones y 480.000 paquetes de ramyeon durante los tres días del evento.
El punto culminante del festival es una franja peatonal de 475 metros (1.558 pies) repleta de puestos de comida, que los organizadores denominan “el restaurante de ramen más largo del mundo”. Aquí, decenas de restaurantes y chefs sirven ramen y platos inspirados en el ramen, desde sándwiches de ramen hasta sopa de noodles con cerdo ahumado Asado.
Los vendedores reciben fideos de la fábrica Nongshim. “El ramen recién frito es increíblemente delicioso”, dijo el gerente de la fábrica, Sang Hoon Kim, y añadió que ver a los turistas llegar a Gumi “nos ha llenado de orgullo”.
Según Jeong-tae Kim, durante los fines de semana de festivales, los billetes de tren desde la cercana ciudad de Daegu se agotan y los vendedores locales