Por Brian Stelter, CNN
Los bancos se burlaron. Potenciales socios rechazaron la idea. Propietarios de periódicos la ridiculizaron. Pero Ted Turner perseveró y ganó.
Turner enfrentó una batalla extraordinaria para lanzar CNN en 1980. Antes de que la cadena se convirtiera en una institución, un sinónimo de noticias de última hora las 24 horas en todo el mundo, era una apuesta que muchos consideraban poco seria y que algunos despreciaban como “Chicken Noodle News”.
Turner hizo realidad la cadena asumiendo grandes riesgos personales y financieros. “Solo quería ver si podíamos hacerlo, como Cristóbal Colón”, dijo en una ocasión. “Cuando haces algo que nunca se ha hecho antes, navegas en aguas desconocidas y no sabes a dónde vas, no estás seguro de lo que encontrarás al llegar, pero al menos vas hacia algún lugar”.
Turner vio una enorme oportunidad en el mercado televisivo: la posibilidad de superar a las cadenas ABC, NBC y CBS, que solo dedicaban media hora a las noticias por la noche.
Para los ejecutivos de esas cadenas y muchos otros, la premisa parecía absurda: ¿quién vería noticias a las 2:00 p.m.? ¿O a las 2:00 a.m.? ¿Y quién pagaría por ello?
Pero Turner pensaba que “las grandes y poderosas cadenas eran prisioneras de los estudios de mercado”, escribió Hank Whittemore en “CNN: The Inside Story” (1990).
Las cadenas “hicieron encuesta tras encuesta sobre la demanda, y todas mostraban claramente que las noticias eran un fracaso”, escribió Whittemore.
Turner no creía demasiado en la investigación de mercado. Confiaba en su instinto. Apostó a que si creaba una oferta de noticias las 24 horas, la demanda llegaría después.
También quería desafiar a las cadenas, a las que consideraba arrogantes y complacientes. “Les encantaba tener un entorno de solo tres canales”, dijo. Turner disfrutaba la posibilidad de transformar toda la industria.
Así que en 1978 habló con asociados sobre producir un noticiero continuo, una labor costosa y permanente pensado para un mundo de televisión por cable que aún no terminaba de consolidarse.
“Lo voy a llamar Cable News Network”, le dijo a Reese Schonfeld, el presidente fundador de CNN.
Turner —quien heredó la empresa de anuncios publicitarios de su padre y lo expandió hacia el cine y la televisión— admitió que no sabía nada del negocio de las noticias. Incluso afirmó, con descaro, que no le gustaban las noticias hasta que empezó a comercializar CNN.
De manera crucial, reclutó a personas como Schonfeld, que sabían a quién contratar y qué contenidos producir. Pero fue una batalla en cada etapa. Turner y sus colegas tuvieron conflictos sobre satélites, personal, estrategias de distribución y prácticamente todo lo demás.
Reclutar periodistas para la startup fue uno de los mayores desafíos, recordó Turner en sus memorias “Call Me Ted”. Sin embargo, la actitud irreverente del magnate atrajo a algunos tanto como ahuyentó a otros.
“No solíamos conseguir a personas en la cima de sus carreras”, recordó, “pero encontramos talentos prometedores que se sintieron atraídos por CNN y la oportunidad de formar parte desde el comienzo de algo nuevo, ambicioso y emocionante”.
Algunos de esos nuevos empleados quizá no sabían hasta qué punto Turner estaba arriesgando sus finanzas personales para poner la cadena al aire. Turner apostó su fortuna, consciente de que tenía poco margen para sostenerla, y luego dijo que “se mantuvo apenas un paso por delante de los bancos”.
Turner era “un hombre salvaje”, un “tipo de ideas arriesgadas cuya idea más loca, quizás, era una red de televisión global”, comentó una de las presentadoras originales de CNN, Mary Alice Williams, en un comunicado este miércoles.
Su visión, añadió, era una cadena “que pudiera conectar a todo el mundo para que todos pudiéramos vernos entre nosotros, ver nuestros desafíos comunes y comparti