Por Federico Leiva, CNN en Español
A todo o nada. Con esa premisa saldrán al terreno de juego del Emirates Stadium el Arsenal y el Atlético de Madrid este martes. Ya no habrá otros 90 minutos de revancha, ni ventaja de gol de visitante. Solo uno de ellos dormirá estando clasificado a la final de la Champions League en Budapest.
El norte de Londres será escenario muy posiblemente de otro duelo altamente táctico, entre dos equipos que no regalan un centímetro de campo ni dan un balón por perdido. Así fue la ida en Madrid y nada hace pensar que la revancha vaya a ser diferente.
El equipo inglés parte como favorito. Es, de hecho, el único invicto en la competencia, con 10 triunfos y tres empates, incluido el conseguido en el Metropolitano. Sus números en casa han sido determinantes: 22 victorias en 28 juegos en todas las competencias de la temporada, con apenas dos caídas y solo 10 goles en contra, es decir, menos de uno cada tres encuentros.
Los “Gunners” también llegarán con la confianza por las nubes, después de volver al triunfo en la Premier League. La goleada por 3-0 ante el Fulham, también como local, le devolvió el liderato en la liga inglesa y sabe que por delante le quedan equipos que representan claramente un peligro menor. Con tres puntos (y un partido jugado) más que el Manchester City y mejor diferencia de gol, los londinenses saben que el camino al título doméstico está al alcance de la mano.
Del otro lado, el Atlético de Madrid se juega su última carta de la temporada. En la liga tiene asegurado un puesto en la Liga de Campeones de la UEFA del próximo año y ya está lejos de la pelea por el campeonato, mientras que en la Copa del Rey su excelente andar quedó sin premio en la final. Por eso, todos los cañones apuntan a la Champions, el gran anhelo que este “Colchonero” de Diego Simeone acarició dos veces en los últimos 15 años, pero que nunca pudo alzar la orejona.
Las estadísticas están del lado del Arsenal, en especial si se mira el último choque entre ambos en Inglaterra, durante esta misma edición, cuando los de Arteta se hicieron un festín con la defensa del Atleti para golear 4 a 0.
Sin embargo, mucho ha cambiado desde aquella tercera jornada de la fase de liga. El Atlético ha mejorado mucho, en especial en la faceta ofensiva, siendo uno de los equipos más goleadores de esta Champions.
Incluso nadie duda de que mereció mejor suerte en el duelo de ida de la semana pasada. Quedó 0-1 en la última jugada del primer tiempo debido a un penal exagerado por Gyökeres y comprado por el árbitro, pero tuvo una segunda parte excelente tras el empate de Julián Álvarez (también de penal), asfixiando a los londinenses, sufriendo poco y nada durante buena parte del complemento y teniendo varias posibilidades de dar vuelta el marcado. Sin embargo, falló en la definición, y ahora tendrá la obligación de buscar el triunfo fuera de casa.
La buena noticia para el Atleti es que el delantero argentino, su máximo goleador en esta edición, pudo entrenarse con normalidad este lunes, después de haber pedido el cambio por un golpe en su tobillo contra el Arsenal. Giuliano Simeone, otro cambio obligado para Simeone en la ida, también estuvo a la par de sus compañeros en la víspera de la revancha.
Habrá bajas en ambos equipos, ya que el equipo español no tendrá a Pablo Barrios ni Nico González, ambos por lesión, mismo percance que sufren Jurrien Timber y Mikel Merino en el cuadro inglés. Eso sí, Arteta confirmó que tanto Odegaard como Havertz, ausentes en el triunfo ante el Fulham, estarán disponibles.
Una amenaza aparece con total seguridad en el futuro del Atleti: Buyako Saka, el talentoso extremo que fue suplente en la ida, pero que el fin de semana fue muy importante para los “Gunners”. Con él, el Arsenal es peligrosísimo, tanto en las transiciones como en el juego posicional gracias a sus constantes desbordes individuales.
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