Por Karen Esquivel, CNN en Español
A veces el destino no toca la puerta: se equivoca de timbre. Un número mal escrito, una transferencia a una cuenta errónea, y de pronto la vida abrió una grieta mínima por la que entró algo inmenso.
Isabel Torres y Jean Valentín, ambos residentes de Lima, se encontraron en la situación menos probable, entre cifras y pantallas, en una breve conversación para enmendar un error. Pero hay equivocaciones que no se corrigen: se transforman. Y lo que empezó como un intento de arreglarlo terminó pareciendo una señal.
En medio de esa coincidencia —tan simple como extraordinaria— descubrieron que compartían un mismo anhelo: atravesar el Perú de punta a punta.
Todo comenzó a finales de 2021 con un número erróneo. El hermano de Jean le pidió dinero prestado y él planeaba hacerle una transferencia a través de Yape —una billetera digital del Banco de Crédito de Perú—, pero se equivocó en uno de los dígitos.
“Al momento de transferir el dinero me encuentro con la sorpresa de que el nombre que aparecía en el destinatario no era el de mi hermano, sino de una chica llamada Isabel Torres”, cuenta entre risas a CNN.
Decidido a solucionar el problema, Jean, de 27 años, escribió al número de WhatsApp al que había transferido el dinero para explicarle la equivocación y pedirle que se lo devolviera, ya que se trataba de una emergencia familiar.
“Yo no tenía muchas esperanzas de que me devolviera el dinero, sobre todo cuando es una cantidad fuerte. Pensé que ella simplemente podía bloquearme y no responderme. Pero eso no pasó, fue todo lo contrario”, recuerda.
Isabel respondió con amabilidad y, para verificar que él fuera el titular de la cuenta desde la que se había enviado el dinero, le preguntó su nombre completo.
Ella recuerda que en sus palabras sintió preocupación real. “Desde el primer momento pensé: ‘Ese dinero no es mío, es de alguien más’, así que se lo devolví”. Ese episodio, agrega, la marcó.
Después de algunos minutos —que para Jean fueron eternos— él escuchó el sonido de Yape anunciando la devolución. Le envió un audio a Isabel para agradecerle el gesto, y ahí terminó ese intercambio.
Ese primer contacto pudo haber quedado como una simple anécdota, pero a Jean le impactó la amabilidad de Isabel y la foto de su perfil de WhatsApp, en la que le pareció “guapísima”. Dejó pasar unos días para retomar el diálogo y ella respondió.
“Ahí empezó una conversación tras otra”, dice Jean.
Pese a diferencias de personalidad —ella más pesimista en algunos aspectos de la vida, licenciada en Nutrición, la mayor de tres hermanas; y él, con una actitud más bien positiva, licenciado en Publicidad y el menor de 12 hermanos— coincidieron en gustos de películas, series, música y cultura. “Poco a poco fuimos agarrando confianza y con el tiempo eso se volvió algo más”.
Isabel relata que durante esas conversaciones le contó que quería ver la película “Animales fantásticos” por su gusto por “Harry Potter”. “Él me dijo que la fuéramos a ver al cine, pero la película se estrenaba hasta cuatro meses después; o sea, teníamos una cita pactada, pero a futuro”, recuerda.
Fueron cerca de seis meses de mensajes y videollamadas que se extendían hasta la madrugada, aunque vivían a unos 30 minutos de distancia.
En mayo de 2022 se encontraron personalmente por primera vez. “No me olvido de esa cita. Comimos una hamburguesa, helado. Fuimos al cine. Nos conocimos, y desde ahí no paramos de salir. Así pasó”.
Seis meses después inició su noviazgo.
La probabilidad de que alguien se equivoque al hacer una transferencia bancaria y termine enamorándose del destinatario debe ser minúscula. Por eso, Isabel y Jean tienen una palabra para describir lo que les sucedió.
Jean agrega que también lo llaman un “efecto mariposa”, un concepto que sugiere que pequeñas variaciones —como el al