Análisis por Ben Church, CNN
Este miércoles surgieron informes de que un enviado del presidente Donald Trump estaba intentando reemplazar a Irán por Italia en la Copa del Mundo de este año. Y, como era de esperar, la noticia acaparó titulares en todo el mundo.
Según el Financial Times, el plan es un intento de reparar la tensa relación entre el presidente y la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni. Los mandatarios tuvieron un desencuentro la semana pasada a raíz de los comentarios de Trump sobre el papa León XIV y la guerra con Irán.
Cuando se le pidió que aclarara sus comentarios, el enviado especial de Estados Unidos, Paolo Zampolli, declaró a CNN que le había sugerido la idea a Trump y al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y añadió que, según tenía entendido, Irán no tenía previsto participar.
“Un Mundial sin Messi no es un Mundial”, dijo, en referencia a la estrella del fútbol Lionel Messi. “Italia tiene los mismos méritos tras haber ganado cuatro veces la Copa del Mundo”.
CNN Sports se ha puesto en contacto con la FIFA, la Federación Italiana de Fútbol, la Federación Iraní de Fútbol y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC, por sus siglas en inglés), de la que Irán forma parte, para recabar sus comentarios.
Ahora bien, vamos a explicar por qué la mera sugerencia de sustituir a Irán socava la integridad del Mundial, por qué hacerlo causaría un daño duradero al deporte y por qué, en última instancia, probablemente eso no suceda.
Es importante comprender estas declaraciones en su contexto.
Tal como están las cosas, Irán tiene previsto jugar contra Nueva Zelandia, Egipto y Bélgica en la fase de grupos. Dos partidos se disputarán en Los Ángeles y el otro en Seattle.
Si tanto Estados Unidos como Irán terminan segundos en sus respectivos grupos, se enfrentarían en los dieciseisavos de final en Dallas el 3 de julio.
Y si bien la guerra entre las dos naciones está causando complicaciones evidentes, todo indica que Irán quiere participar en el torneo y está trabajando en formas de hacerlo de manera segura.
El mes pasado, el presidente del fútbol iraní, Mehdi Taj, dijo que la federación del país estaba en conversaciones con la FIFA sobre la posibilidad de trasladar sus partidos del Mundial de Estados Unidos a México.
Eso se produjo después de que Trump dijera que el equipo Melli era bienvenido en el torneo, aunque sugirió que jugar en EE.UU. podría no ser apropiado “para su propia vida y seguridad”.
Esta semana, sin embargo, un portavoz del Gobierno iraní declaró que el equipo se estaba preparando para una “participación orgullosa y exitosa” en la Copa del Mundo y que jugaría sus partidos en Estados Unidos, según la agencia Associated Press.
Infantino también confía en que Irán jugará según lo previsto. La semana pasada afirmó que “sin duda” lo hará.
“Esperamos que para entonces, por supuesto, la situación sea pacífica. Como ya dije, eso sin duda ayudaría”, declaró en el foro Invest in America de CNBC.
“Pero Irán tiene que venir. Por supuesto, representan a su pueblo. Se han clasificado. Los jugadores quieren jugar.”
Pero incluso si Irán decidiera no jugar por la razón que sea, no debería importar lo que un enviado especial quiere que suceda.
Italia no logró clasificarse. Tuvo varias oportunidades para hacerlo, pero las desaprovechó todas, hasta quedar fuera tras perder ante Bosnia y Herzegovina, número 65 del mundo, en la final del playoff.
Sí, el país tiene una rica historia en este deporte, pero la selección de fútbol actualmente es solo una sombra de lo que fue. En resumen, los Azzurri no están rindiendo bien en este momento.
Tampoco hay razón para que Italia reemplace a Irán