Por Rocío Muñoz-Ledo y Elvin Sandoval, CNN en Español
Tres días antes de la fecha en que creyó que volvería a ver con claridad, o al menos eso esperaba, Horacio Carabantes recibió la noticia: la clínica oftalmológica cerraba. Los médicos cubanos que habían programado su cirugía de cataratas en ambos ojos se marchaban del país.
Desde entonces, su mundo se sigue viendo borroso.
“Quedamos sin nada porque se fueron”, dice a CNN este hombre jubilado desde San José de Colinas, un municipio montañoso del departamento de Santa Bárbara, en el occidente de Honduras, a unas cuatro horas de Tegucigalpa. “La esperanza eran ellos”.
Durante más de dos décadas —y en los últimos dos años principalmente a través de clínicas oftalmológicas— brigadas médicas cubanas atendieron gratuitamente a miles de hondureños en zonas rurales, donde el acceso a especialistas es escaso o inexistente.
En cinco clínicas distribuidas en el país, estos equipos realizaban consultas, entregaban lentes y practicaban cirugías que, en el sistema privado, pueden costar entre 25.000 y 60.000 lempiras (entre US$ 1.000 y US$ 2.400), sumas inalcanzables para buena parte de la población, según las autoridades locales.
En San José de Colinas, una de esas clínicas llegó a realizar más de 3.700 cirugías y más de 20.000 consultas en poco más de un año, dice a CNN el alcalde Luis Ramón Perdomo.
Cada día, desde la madrugada, se formaban filas. Llegaban personas en buses, en mototaxis o en auto. Algunos viajaban desde otras ciudades durante horas. En Honduras, la única clínica oftalmológica pública está en Tegucigalpa, dentro del Hospital San Felipe. Esto dificulta el acceso para quienes viven en zonas rurales, tanto por la distancia como por la gran demanda y el poco personal especializado que existe.
“Todos los días era aquel montón de gente”, recuerda Carabantes. “Venían de todas partes”.
Hoy, sus puertas están cerradas.
El cierre de las clínicas oftalmológicas llegó tras la decisión del nuevo Gobierno de Nasry Asfura, quien recibió el respaldo del presidente Donald Trump durante su campaña, de no renovar el convenio con Cuba que se había firmado durante la administración de Xiomara Castro.
El Gobierno hondureño anunció una investigación por presuntas irregularidades en el programa y los 168 médicos de la brigada, en su mayoría oftalmólogos, regresaron a la isla a principios de febrero.
La medida se enmarca en una tendencia regional que comenzó a principios de año, cuando el gobierno de Trump comenzó a ejercer presión sobre Cuba tras el operativo militar que capturó a Nicolas Maduro en Venezuela.
Desde entonces, al menos cuatro países de la región han cancelado los acuerdos con las brigadas médicas cubanas, cuyas misiones representan una de las principales fuentes de ingresos para el Estado de Cuba.
Honduras fue de los primeros en sumarse a esa lista, que incluye también a Guatemala, Jamaica y Guyana.
El convenio con Cuba —que estaba vigente desde hace 25 años, según el embajador de Cuba en Honduras, Juan Loforte — había permitido la presencia de decenas de médicos en el país, que más recientemente eran en su mayoría oftalmólogos.
El ministro de Comunicaciones de Honduras, José Augusto Argueta, dijo a The Asociated Press que el convenio no se renovaría ya que no cumplía con los requisitos legales para ser considerado una brigada médica y negó que la decisión respondiera a presiones de Estados Unidos, como argumentó el embajador.
El programa no ha estado exento de críticas de otros gobiernos y de algunas org