Por Kaitlan Collins, Kevin Liptak, Kristen Holmes y Alayna Treene, CNN
El presidente Donald Trump se reunió este martes por la tarde con su equipo de seguridad nacional en la Casa Blanca ante una decisión importante: qué hacer a continuación con Irán.
El plazo del alto el fuego estaba por vencer, y el Air Force Two permanecía en la pista en la Base Conjunta Andrews antes de la salida programada del vicepresidente, J. D. Vance, a Pakistán para la siguiente ronda de conversaciones. Pero el Gobierno enfrentaba un dilema: un silencio casi total por parte de los iraníes.
En los días previos, Estados Unidos había enviado a Irán una lista de puntos generales que quería que Teherán aceptara antes de la siguiente ronda de conversaciones. Pero pasaron varios días sin respuesta, lo que alimentó dudas sobre cuánto podrían lograr Vance y otros si viajaban a Pakistán para las conversaciones presenciales previstas, según tres funcionarios familiarizados con el asunto.
Mientras Trump se reunía este martes en la Casa Blanca con Vance, el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine; y el director de la CIA, John Ratcliffe, la administración seguía sin recibir noticias de Irán. Funcionarios estadounidenses habían instado al principal mediador de Pakistán, al jefe militar Asim Munir, a conseguir al menos algún tipo de respuesta antes de que Vance abordara el Air Force Two.
Aun así, horas después, no había nada.
En la Casa Blanca, los principales asesores de Trump creen que una de las razones de la falta de respuesta son las fracturas dentro del actual liderazgo iraní, una evaluación basada en parte en mensajes de los intermediarios pakistaníes, de acuerdo con los tres funcionarios. La percepción del Gobierno es que Irán no tiene consenso sobre su postura ni sobre cuánto margen dar a sus negociadores en temas como el enriquecimiento de uranio y el actual stock de uranio enriquecido del país, un punto clave de fricción en las conversaciones de paz.
Parte de esa complejidad, cree Estados Unidos, es si el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, está dando instrucciones claras a sus subordinados o si estos tienen que inferir lo que quiere sin directrices específicas.
Funcionarios estadounidenses creen que sus esfuerzos por mantenerse oculto han alterado las discusiones internas del Gobierno iraní.
Pese a esos obstáculos, un funcionario dijo que todavía existe la posibilidad de que negociadores de Estados Unidos e Irán se reúnan pronto. Pero si ocurrirá y cuándo, está lejos de ser seguro.
En lugar de reanudar los ataques militares, el presidente Donald Trump optó por extender un alto el fuego de dos semanas con Irán poco antes de que expirara. Esta vez, no especificó una fecha de finalización. Trump, quien calificó a funcionarios del Gobierno iraní de “seriamente fracturados” en una publicación vespertina en Truth Social en la que anunció la extensión, sigue buscando una salida diplomática a la guerra y se muestra reacio a reactivar un conflicto impopular del que ha afirmado que Estados Unidos ya salió vencedor.
Sin embargo, el estancamiento de las negociaciones, por ahora, subraya las dificultades que Trump sigue enfrentando mientras busca un acuerdo que cumpla sus numerosas exigencias.
Irán ha insistido públicamente en que Trump levante su bloqueo a los barcos que entran o salen de puertos iraníes en el estrecho de Ormuz antes de que Teherán participe en una nueva ronda de conversaciones. Trump se ha resistido a esa exigencia. “No vamos a abrir el estrecho hasta que tengamos un acuerdo final”, dijo este martes por la mañana en CNBC.
En una reunión por la tarde, Trump y el resto del grupo decidieron extender el alto el fuego que, de acuerdo con mediadores pakistaníes, expiraría en cuestión de horas, aunque Trump había sugerido que creía que se mantendría hasta