Por Sandee LaMotte, CNN
Seguir una dieta rica en plantas de alta calidad que incluya cereales integrales, verduras y frutas puede prevenir el deterioro cognitivo, incluso cuando las personas comienzan esa dieta a finales de los 50 y en sus 60, de acuerdo con un nuevo estudio.
“Nunca es demasiado tarde para empezar a comer sano para reducir el riesgo de la enfermedad de Alzheimer y las demencias relacionadas”, dijo la autora principal, Unhee Lim, profesora de ciencias poblacionales en el University of Hawaii Cancer Center en Honolulu, en un correo electrónico.
Los adultos mayores que eliminaron muchos alimentos poco saludables de su dieta a lo largo de una década tuvieron un 11 % menos de riesgo de Alzheimer y demencia en comparación con los adultos cuyas dietas no cambiaron, aseguró Lim.
Sin embargo, las personas que cada vez consumieron más opciones vegetales poco saludables, como granos refinados y alimentos con azúcares añadidos, tuvieron aproximadamente un 25 % más de probabilidades de desarrollar algún tipo de demencia al final de 10 años, dijo.
“Los hallazgos sugieren que tanto una alimentación predominantemente vegetal como una alta calidad de la dieta ayudan a proteger la función cerebral a medida que envejecemos”, dijo el Dr. David Katz, especialista en medicina preventiva y del estilo de vida que no participó en el estudio. Katz fundó la organización sin fines de lucro True Health Initiative, una coalición global de expertos dedicada a la medicina del estilo de vida basada en la evidencia.
La definición básica de una dieta basada en plantas es amplia, y simplemente requiere que una persona priorice comer más alimentos vegetales que productos de origen animal como carne, leche y huevos. Bajo ese paraguas, una persona podría llamarse vegana y aun así subsistir con alimentos ultraprocesados azucarados y ricos en grasa, conocidos por perjudicar la salud.
El desayuno, por ejemplo, podría ser un waffle o panqueque congelado ultraprocesado con miel de maple falsa. El almuerzo podría incluir una hamburguesa vegetariana de comida rápida alta en sodio, papas fritas o aros de cebolla chorreando grasa saturada, y una gaseosa con sabor a fruta repleta de azúcar. La cena podría incluir pasta de harina blanca de grano refinado con salsa de tomate alta en azúcar, seguida de galletas o pastel ultraprocesados, todo a base de plantas, pero nada bueno para la salud de tu cerebro.
El nuevo informe, publicado este miércoles en la revista Neurology, intentó desentrañar cómo la calidad de una dieta basada en plantas afectaría el riesgo de demencia. El estudio incluyó a casi 93.000 personas con una edad promedio de 59 años y una mezcla diversa de etnias: afroamericana, japonesa estadounidense, latina, nativa hawaiana y blanca. A todos los participantes se les preguntó sobre sus dietas al inicio del estudio. Diez años después, un grupo más pequeño de poco más de 45.000 personas informó sobre su dieta por segunda vez.
El equipo de investigación calificó las dietas en tres niveles de calidad. Comer grasas animales saturadas, lácteos, huevos, mariscos y carne fue el nivel más bajo. Un nivel superior fue el de alimentos vegetales menos saludables, como granos refinados, jugos de fruta, papas y azúcares añadidos.
¿Por qué los jugos de fruta y las papas se consideran menos saludables? Las papas son altas en almidón, que rápidamente se convierte en glucosa en la sangre, lo que potencialmente desencadena picos de azúcar en sangre. Además, freír papas o agregar crema agria y mantequilla añade calorías excesivas, grasas poco saludables y sodio.
Beber jugo de fruta como el de manzana o naranja, po