Por Emiliano Giménez, CNN en Español
En una región caracterizada por sus desigualdades y brechas sociales, la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en América Latina puede funcionar más como una oportunidad que un temor frente a su avance desregulado. Más allá de las especulaciones acerca del nivel de reemplazo del factor humano que estas herramientas pueden generar en diversos ámbitos, buenas prácticas de adopción y gobernanza de la IA representan un instrumento clave para el desarrollo productivo de cualquier país, con independencia de sus condiciones preexistentes.
Así se desprende del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El ILIA advierte que la región atraviesa una coyuntura crítica y enfrenta trampas que frenan su desarrollo, entre las que se destacan un bajo crecimiento económico, alta desigualdad, baja movilidad social y limitadas capacidades institucionales. En este contexto, la IA se presenta como una herramienta estratégica para torcer el rumbo y avanzar hacia un desarrollo productivo sostenible, diversificar la economía, reducir brechas sociales y fortalecer la gobernanza.
Los resultados del ILIA ofrecen un panorama heterogéneo en la región. Mientras algunos países avanzan, otros se encuentran en procesos iniciales o desarrollos intermedios, lo cual afirma el potencial de la IA como motor productivo, pero también la amenaza de una profundización de las brechas digitales.
El índice revela un estado de situación sobre el avance de la IA en 19 países de América Latina y el Caribe. En el balance del estudio de las condiciones de infraestructura digital, talento humano, investigación, desarrollo, adopción y gobernanza (elementos institucionales y normativos), se observa que Chile, Brasil y Uruguay son los países con mayor puntaje alcanzado. Dicho de otro modo: lideran la región y son considerados “pioneros” por el ILIA. “Ocho países —entre ellos Colombia, Ecuador, Costa Rica, Argentina y República Dominicana— se ubican como adoptantes, con progresos intermedios que les permiten acortar distancias con los líderes gracias a mejoras en conectividad, talento y estrategias nacionales. Y ocho países se consideran en la categoría de exploradores, exhibiendo estadios iniciales, con ecosistemas aún incipientes y capacidades limitadas para desplegar IA a escala”, completa el panorama Mario Linás, Director de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la CEPAL.
El especialista señala también que la región se encuentra tercera a nivel mundial en descargas de aplicaciones de IA generativa y concentra el 14% de las visitas globales a soluciones de IA, frente a un 11% de su participación en usuarios de internet, lo que significa un fuerte avance en uso de herramientas de IA, superando incluso su peso digital.
Los desafíos que tiene por delante América Latina y el Caribe van más allá del entusiasmo por el uso de IA. Linás observa que en los 19 países analizados “la inversión en investigación y desarrollo se encuentra muy por debajo de lo que correspondería por su peso económico”. La región representa el 6,6% del PIB mundial y el 8,8% de la población, pero apenas el 1,12% de la inversión global en IA, siempre de acuerdo con datos de la CEPAL. Eso se refleja en la baja implementación de IA por parte de las empresas.
Brasil es uno de los países más avanzados, pero solo alrededor del 13% de sus compañías utiliza IA. “Ese desequilibrio define el problema de fondo: faltan capacidades de desarrollo de IA, pero también de adopción de esta tecnología para fines productivos, que redunde en una mayor productividad y nos permita escapar de la trampa de baja capacidad para crecer en la que está sumida nuestra región”, resume Linás.
Ese atraso se refleja también en la brecha estructural de inversión de la región comparada con los países centrales en el desa