Análisis por Juan Carlos López, CNN en Español
El presidente y creador de la llamada “Junta de Paz” inició una guerra, de nuevo. Desde que Donald Trump inició su segundo mandato, ha ordenado el uso de la fuerza en 7 oportunidades, mientras que asegura haber resuelto 8 o más guerras. Antes del actual ataque contra Irán, el segundo de este mandato, tuvo lugar la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Venezuela en enero, en diciembre de 2025 el turno fue para ISIS, el autoproclamado estado islámico en Siria, ese mismo mes bombardeó a grupos islamistas en Nigeria, en febrero en Somalia y en marzo dentro de Iraq, además de una campaña contra los Hutíes en Yemen. Todo esto, mientras exigía el premio Nobel de Paz, que fue para la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien se lo dedicó y hasta le entregó la medalla.
El numero varía. Para agosto de 2025 Trump aseguraba haber puesto fin a siete guerras, una por cada mes de su presidencia, en Medio Oriente, África y en el centro, sur y sudeste asiático. Entre los conflictos que dijo haber resuelto está la guerra de 12 días entre Irán e Israel en junio. Pero allí, además de presunto mediador fue participe: Estados Unidos atacó a Irán en esa campaña.
Ahora asegura haber resuelto el enfrentamiento entre Israel y Hamas en Gaza, por eso se atribuye 8 conflictos terminados. Con ese acuerdo, anunció una nueva entidad, su llamada “Junta de Paz”, que dijo que servirá para coordinar la reconstrucción de Gaza y en la que él tiene la palabra final sobre todas las decisiones y manejo del presupuesto, al que anunció un aporte de US$ 10.000 millones, que generosamente salen del presupuesto del Gobierno que encabeza.
Trump no terminó 8 guerras, pero sí ha mediado en conflictos con diferente nivel de éxito. Logró reunir a los lideres de Armenia y Azerbaiyán en la Casa Blanca para que finalizaran un acuerdo de paz logrado cinco meses antes. Amenazó a los líderes de Camboya y Tailandia con imponer aranceles si no ponían fin al conflicto. Estos se reunieron después en Malasia y acordaron un cese al fuego, pero la guerra no ha sido resuelta.
El anuncio de Trump de haber resuelto otro conflicto entre India y Pakistán en mayo tomó por sorpresa a India, cuyo Gobierno anunció que habían negociado de manera directa, mientras Paquistán postuló a Trump para el Nobel. En junio, Trump alabó el fin de la guerra entre Ruanda y la República Democrática del Congo. Un equipo de CNN visitó Goma, en la RDC, y verificó que le conflicto sigue.
El acuerdo en Gaza llevó a Trump a fundar su Junta de Paz, que parece intentar copar el papel que ya ocupa la Organización de Naciones Unidas. El artículo primero de su carta fundacional dice: “La Junta de la Paz es una organización internacional que busca promover la estabilidad, restaurar una gobernanza fiable y legal, y asegurar una paz duradera en las zonas afectadas o amenazadas por conflictos”.
Es decir, no se limita a Gaza y está integrada por líderes invitados por Trump, como Javier Milei, de Argentina, Alexander Lukashenko, de Bielorrusia, Nayib Bukele, de El Salvador, Víctor Orbán, de Hungría, Benjamín Netanyahu, de Israel, Recep Tayip Erdogan ,de Turquía y Santiago Peña, de Paraguay, entre otros líderes que comparten las tendencias “democráticas y pluralistas” de Trump. A Canadá le fue revocada la invitación por orden de Trump y las principales potencias europeas decidieron no participar.
Uno de los objetivos de Trump es contener la expansión de China. Con ese fin impuso aranceles, que fueron anulados por la Corte Suprema. Pero antes de la decisión judicial, China ya había cambiado de rumbo: puso su mira en mer