Por Zoe Sottile, CNN
Como intérprete judicial en el sistema migratorio de Texas, el trabajo de Meenu Batra era asegurarse de que los migrantes entendieran los procedimientos del tribunal de inmigración: lo bueno y lo malo.
En marzo, Batra conoció el otro lado del sistema migratorio cuando fue detenida por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), tras décadas viviendo y trabajando en Estados Unidos.
Batra, madre de cuatro ciudadanos estadounidenses que pasó a interpretar en otros tribunales después de años trabajando en cortes de inmigración, estuvo detenida durante más de seis semanas, una experiencia angustiante de la que asegura que todavía se está recuperando.
Llegó a EE.UU. en 1991, dijo, como una frágil joven de 18 años traumatizada por el asesinato de sus padres durante una ola de violencia contra los sijes en India. Se reunió con sus hermanos mayores, que ya vivían en Estados Unidos, y solicitó asilo.
Batra se negó a dar detalles sobre cómo ingresó a EE.UU., pero recibió una orden final de deportación de un juez de inmigración en 2000, durante el Gobierno de Bill Clinton, según DHS, su abogado y el fallo de un juez en su caso actual. Sin embargo, ese mismo día recibió una suspensión de deportación, una protección legal similar al asilo que establece que no puede ser deportada a India. El Gobierno nunca apeló esa decisión y ella fue liberada. Desde entonces, pasó los últimos 25 años sin interacciones formales con las autoridades migratorias, según dijo.
Eso cambió el 17 de marzo, cuando fue detenida en un aeropuerto mientras viajaba para interpretar punjabi en un juicio en Milwaukee.
DHS calificó a Batra como una “extranjera ilegal” y dijo que fue arrestada durante una “operación de control focalizada”.
“Seguiremos luchando por la deportación de extranjeros ilegales que no tienen derecho a estar en nuestro país”, dijo un portavoz de la agencia en un comunicado al ser consultado sobre el caso de Batra.
El Gobierno de Trump ha dicho reiteradamente que sus funcionarios están enfocados en deportar a “lo peor de lo peor”, migrantes con antecedentes penales graves. Pero la amplia campaña de deportaciones del presidente Donald Trump también ha llevado a que personas sin antecedentes penales o con delitos menores sean detenidas durante semanas o deportadas. Muchos de ellos han pasado años construyendo vidas, carreras y familias en EE.UU., como Batra, quien, según su abogado, no tiene antecedentes penales.
Batra dijo que su experiencia bajo custodia le dio una comprensión aún más profunda de lo que enfrentan los migrantes en el sistema judicial estadounidense. Durante su detención, aseguró que luchó por ayudar a otros detenidos a entender sus derechos legales y defenderse por sí mismos.
Ahora espera que su experiencia ayude a visibilizar a las personas comunes detenidas por DHS y “cómo estamos negando derechos humanos básicos a personas que han sido y son parte de esta sociedad y este país”.
“Solo espero que esto ayude a llamar la atención sobre quienes no tienen voz”, dijo.
Batra llegó a EE.UU. como muchos inmigrantes: con la esperanza de una vida mejor.
En 1984, la primera ministra de India, Indira Gandhi, fue asesinada por dos guardaespaldas sijes. El asesinato provocó pogromos organizados contra los sijes en todo el país. Los padres de Batra estuvieron entre las personas que murieron, según contó.
“Simplemente me quedé paralizada”, dijo sobre los asesinatos. Cuando llegó a EE.UU., “estaba dejando todo lo que me era familiar, mis amigos. No tuve muchas oportunidades de despedirme de muchos de ellos”.
Batra pasó algunos años viviendo en la costa este antes de mudarse a Texas en 2002. Fue en el estado de la Estrella Solitaria donde aprovechó por primera vez sus habilidades lingüísticas y comenzó a trabajar como intérprete. Vivía a solo 30 minutos de la f