Por Pete Muntean, CNN
La pequeña avioneta Cessna Caravan acelera por la pista y asciende en el aire, mientras el piloto que está a mi lado mantiene las manos fuera de los controles.
“A ver qué tal se mueven esas manos”, bromea Tim Burns, director de tecnología de la startup Merlin Labs, por el intercomunicador del avión desde un asiento trasero.
En este vuelo, el piloto de pruebas Matt Diamond, sentado a mi izquierda, no controla el avión en absoluto. Muchas de las tareas habituales de pilotaje están siendo realizadas por inteligencia artificial.
Legalmente hablando, soy un sujeto de prueba; incluso el avión está catalogado como “experimental”. El sistema Merlin Pilot maneja mucho más que un piloto automático tradicional, ya que utiliza un modelo de procesamiento del lenguaje natural para escuchar las instrucciones de un controlador de tráfico aéreo simulado y responde por radio con una voz femenina computarizada. El piloto de pruebas Diamond dice “autorizar” y el avión comienza a girar hacia un nuevo rumbo.
Como piloto —y reconozco que soy un poco obsesivo con el control—, cederle el control a un ordenador no me resultó fácil. Pero esta demostración es importante, ya que cada vez más compañías aéreas recurren a la IA para impulsar una nueva evolución en los viajes aéreos, utilizándola para automatizar tareas de los pilotos y, quizás algún día, posibilitar vuelos totalmente autónomos.
Nuestro vuelo se realiza en un momento en que las aerolíneas de todo el mundo se enfrentan a una creciente escasez de pilotos. Boeing estima que las compañías aéreas necesitarán más de 600.000 nuevos pilotos en las próximas dos décadas. Al mismo tiempo, los responsables de la seguridad aérea se enfrentan a una presión cada vez mayor sobre un sistema de control de tráfico aéreo ya sobrecargado, tras una serie de incidentes graves y accidentes mortales en los últimos años.
El impulso hacia la aviación asistida por IA también gana apoyo en Washington. El secretario de Transporte, Sean Duffy, ha promovido las herramientas de inteligencia artificial como parte de la iniciativa más amplia del Gobierno de Trump para modernizar el obsoleto sistema de control de tráfico aéreo del país.
“Nunca vamos a delegar el control del espacio aéreo nacional a herramientas de IA”, dijo Duffy a CNN en una entrevista reciente. “Los controladores seguirán controlando el espacio aéreo, pero podemos facilitarles el trabajo”.
Duffy afirmó que el Gobierno considera la IA como una forma de reducir la carga de trabajo de los controladores y mejorar la eficiencia en un espacio aéreo cada vez más congestionado.
Merlin sostiene que la inteligencia artificial podría ayudar a solucionar algunos de los mismos problemas en la cabina de mando. “El 80 % de los accidentes aéreos aún se deben a errores humanos”, sijo a CNN Matthew George, CEO de Merlin. “Si logramos reducirlos, será una forma muy útil de invertir nuestro tiempo”.
La idea sigue siendo controversial. La aviación comercial ha ido incorporando la automatización progresivamente durante décadas, lo que ha dado lugar a los sistemas fly-by-wire actuales, en los que los ordenadores interpretan las órdenes del piloto incluso durante el vuelo manual.
“Las cabinas de mando modernas ya cuentan con bastante automatización, pero esta se mantiene dentro de un ámbito muy limitado”, afirmó Mykel Kochenderfer, cuya investigación en la Universidad de Stanford se enfoca en los sistemas autónomos y la seguridad aérea. Kochenderfer explicó que los sistemas más recientes, asistidos por IA, están diseñados para gestionar una gama más amplia de situaciones imprevistas que la automatización tradicional con base en reglas.
“Nuestra experiencia demuestra que esta puede ser una forma muy prometedora de mejorar la seguridad”, dijo, “pero la industria tiene un largo camino por recorrer para perfeccionar aún más la t