Análisis por David Goldman, CNN
El presidente Donald Trump dijo el sábado que la paz con Irán está cerca y que el estrecho de Ormuz será reabierto.
Ya veremos. Trump se ha convertido en el presidente que repetidamente anuncia la paz. Tras múltiples anuncios fallidos en los últimos tres meses, el mercado ha comenzado a ignorar el relato minuto a minuto de Trump y ahora espera señales concretas de un acuerdo con Irán.
Irán ha mantenido una postura dura sobre una reapertura total del estrecho, su principal herramienta de presión durante una guerra en la que fue superado militarmente. Pero Teherán ha utilizado lanchas rápidas, minas y drones mejorados para bloquear el paso de petroleros por el estrecho, privando a la economía global de una quinta parte de su suministro de petróleo.
Pero si realmente este es el fin de la guerra y el estrecho está a punto de reabrirse, ¿qué ocurrirá después?
¿Cuándo volverán los precios a los niveles previos al conflicto?
No será pronto. Casi con certeza no ocurrirá este año. Tal vez nunca.
Una vez el estrecho realmente reabra, comenzará una pesadilla logística.
Primer paso: despejar los cuellos de botella en el estrecho. Eso tomará mucho tiempo, ya que los petroleros se mueven aproximadamente a la misma velocidad que una bicicleta.
Primero deberán salir unos 166 petroleros atrapados en el golfo Pérsico, que transportan cerca de 170 millones de barriles de petróleo, según Matt Smith, principal analista petrolero de Kpler. Eso permitirá el ingreso de petroleros vacíos al estrecho para cargar petróleo y volver a salir.
El regreso a la capacidad total de tránsito de petroleros podría tardar hasta tres meses, según Victoria Grabenwöger, analista sénior de petróleo de Kpler.
Segundo paso: reducir las reservas acumuladas. Los barcos vacíos primero retirarán petróleo de los depósitos que fueron llenados porque los productores no tenían dónde más almacenarlo.
La buena noticia es que las refinerías actuaron de forma pragmática y nunca llenaron completamente sus reservas. Eso debería reducir parte del tiempo que de otro modo tomaría reiniciar el bombeo. Pero los inventarios, que siguen más altos de lo habitual, igualmente retrasarán el regreso de la producción petrolera a plena capacidad.
Tercer paso: reiniciar la producción. Gran parte de los pozos petroleros de Medio Oriente fueron cerrados durante la guerra. Reactivar la producción no es como encender un interruptor. Es un complejo desafío de ingeniería que implica procesos físicos delicados y semanas de trabajo.
La producción deberá reiniciarse lentamente para evitar el colapso de los depósitos de crudo, lo que obligaría a perforaciones adicionales y reparaciones importantes. También será necesario equilibrar nuevamente el agua y el gas inyectados en los pozos, un proceso complicado.
Debido a que los pozos en la región son grandes y están muy cerca unos de otros, reiniciar la producción requerirá una coordinación significativa entre compañías y países para mantener estable la presión del agua y el gas inyectados en múltiples pozos.
Cuarto paso: realizar reparaciones. Varias refinerías, productores de gas natural y algunas compañías petroleras sufrieron daños durante la guerra. Algunas reparaciones de infraestructura crítica dañada podrían tardar años, dijeron empresas del sector.
Hay mucho petróleo que debe volver al mercado: 12 millones de barriles diarios de producción de crudo y 3 millones de barriles diarios de productos refinados fueron suspendidos en Medio Oriente, principalmente en Arabia Saudita e Iraq, según Kpler. Y eso no será fácil.
Todo eso asume que la guerra realmente terminó y que no habrá nuevas interrupciones en el estrecho. Y todos sabemos lo que pasa cuando se hacen suposiciones.
Los últimos meses han estado llenos de anuncios fallidos de paz, lo que ha mantenido