Por Tal Shalev y Dana Karni
Tras 471 días de pesadilla en Gaza, la exrehén israelí Romi Gonen rompió el silencio para denunciar las brutales agresiones sexuales y el acoso sistemático que sufrió a manos de Hamas. En su primer testimonio público, Gonen reveló el terror constante que vivió ante la amenaza de ser convertida en una “esclava sexual”, exponiendo por primera vez los detalles de la intimidación y los abusos sufridos durante su largo cautiverio.
Gonen, actualmente de 25 años, fue secuestrada a los 23 durante el festival de música Nova, el 7 de octubre de 2023, y liberada como parte del acuerdo de rehenes de enero de 2025. En una entrevista en dos partes transmitida esta semana en el programa Uvda del Canal 12 de Israel, relató varios incidentes de acoso y abuso sexual por parte de tres hombres diferentes.
“Solo cuando estás en esta situación puedes comprender lo que le sucede al cuerpo. Y el miedo — a veces paraliza”, dijo Gonen, describiendo lo que llamó la agresión “más grave”. Según su relato, un captor le ordenó entrar al baño, la siguió y la agredió. “Hubo un momento en el baño, que estaba llorando como loca,” dijo, “y él estaba disfrutando como nunca, extasiado, como si hubiera recibido el regalo de su vida”.
Mirando por una pequeña ventana, dijo, le impactó “La disonancia entre la vida hermosa, ordinaria y limpia afuera — y la suciedad, la bestialidad y el asco que ocurrían dentro del baño.” Tras la agresión, recuerda pensar: “Romi, todos en Israel piensan que estás muerta, y vas a ser su esclava sexual para siempre… Entonces él se me acerca, me pone un arma en la cabeza y me dice, ‘Si le cuentas a alguien, te voy a matar’”.
Gonen, quien sufrió una herida de bala en el brazo durante el ataque del 7 de octubre, comentó que pasó los primeros 34 días de cautiverio sola, moviéndose entre casas y captores. “Tuve que estar sola con esto, y no es fácil, me repetía, ‘Eres fuerte.’ Pero no, no soy fuerte, y no, no se puede sanar de algo así, no se puede,” dijo, llorando.
Describió que la primera agresión ocurrió a los pocos días de su secuestro, cuando un supuesto médico la siguió a la ducha bajo el pretexto de tratarle la herida. “Él era ‘enfermero’ así que se le permitió ‘ayudarme’. Yo estaba herida, indefensa, y no podía hacer nada. Él me lo quitó todo,” dijo. “Y después tuve que seguir viviendo con él en esa casa”.
Gonen se refirió a sus “peores 16 días de cautiverio”, durante los cuales dos captores, identificados como Ibrahim y Mohammed, la acosaron repetidamente.
“Estoy sentada en la cama. Ibrahim viene y se sienta a mi lado y me acosa. Todo está en absoluto silencio. Comienzo a llorar desesperadamente, y él me dice, ‘Cuidado. Si no te calmas, me voy a enojar,” dijo. “Y así pasan los días: voy al baño y Mohammed me sigue. Me siento en el inodoro bajándome los pantalones con una mano, para que no vea nada. Ibrahim me molesta sin cesar, tocando mi pierna y muslo. Los empujo”.
En un momento, dijo Gonen, altos mandos de Hamas se enteraron de que estaba afectada por una de las agresiones, la llevaron por túneles para hacer una llamada telefónica. “Tomé el teléfono y él dijo ‘Hola.’ Hablaba hebreo. Me pidió que le contara todo lo que pasó,” recordó, mencionando su propuesta de “algún tipo de trato. ‘Te pondré en lo más alto de la lista de liberación, y a cambio, prométeme que te vas a callar”. Identificó la voz del hombre como perteneciente a Izz a Din al-Haddad, entonces jefe de la Brigada de Gaza de Hamas y ahora líder del grupo en Gaza, a quien dijo que también conoció en persona durante su cautiverio.
“A menudo silenciaron mi historia y me dijeron que no la contara”, dijo Gonen. “Ahora estoy aquí, sentada frente a la cámara, y honestamente, nadie me va a silenciar más. Me pasó a mí, y fue terrible, y lidio con la