Por Tim Lister, CNN
Casi 20 personas siguen desaparecidas tras un incendio forestal que arrasó una zona extremadamente seca cerca de la costa mediterránea española el jueves, informaron autoridades regionales.
Al menos 12 personas murieron a causa del incendio, que se propagó rápidamente, y cuatro sufrieron quemaduras graves.
El incendio forestal —cerca de Almería, en el Mediterráneo— es el primero en Europa este año en dejar múltiples víctimas, pero solo uno de varios que han quemado miles de hectáreas en las últimas semanas, mientras gran parte del sur de Europa soporta un calor sin precedentes.
Esta semana también se registraron dos incendios de gran magnitud en Francia, uno de ellos en los Pirineos que obligó a evacuar a 12.000 personas, así como un gran incendio en el centro de Portugal, con imágenes satelitales que muestran columnas de humo que se extienden hasta el Atlántico.
Los incendios de verano en el sur de Europa no son nuevos, pero cada vez se adelantan más y con una intensidad creciente, según los investigadores.
En gran parte de Francia y España, un invierno excepcionalmente lluvioso dejó abundante vegetación que rápidamente se convirtió en yesca, mientras tres olas de calor consecutivas elevaban las temperaturas por encima de los 30 °C.
Eso ha provocado un aumento en el número de incendios más grandes, de acuerdo con datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS, por sus siglas en inglés).
En lo que va de año, los países de la Unión Europea han registrado 314 incendios de más de 30 hectáreas cada uno, casi el doble de los 158 registrados en la misma fecha del año pasado, y la segunda cifra más alta desde 2016. Y al 8 de julio, habían consumido 160.000 hectáreas, en comparación con el promedio desde 2006, que ronda las 100.000 hectáreas.
“Condiciones muy extremas dominan una gran zona del oeste y centro de Europa, con la mayor concentración en Francia, España y el norte de Portugal, el arco alpino que se extiende hacia el norte de Italia, el sur del Reino Unido y el sureste de Irlanda”, según el boletín publicado esta semana por EFFIS.
Además de las víctimas inmediatas, los incendios contribuyen a la cantidad de dióxido de carbono y humo tóxico en la atmósfera, lo que puede tener consecuencias mortales.
De acuerdo con una nueva investigación realizada por científicos españoles y estadounidenses, los incendios ocurridos en agosto del año pasado en España y Portugal provocaron más de 2.000 muertes prematuras por exposición al humo, así como una propagación nocturna sin precedentes.
La energía total generada por estos “fue similar a la producción anual de energía de un reactor nuclear de 1.000 MW”, hallaron los investigadores. El patrón de que “los grandes incendios se hacen cada vez más grandes” es un indicador de que la intensidad del fuego está aumentando, señalaron, y la despoblación rural también es un factor, ya que más tierras quedan sin cultivar.
Este factor pudo ser determinante en el incendio de Almería: algunas víctimas intentaron escapar en auto por un camino, pero quedaron rodeadas por las llamas, según informaron autoridades españolas.
Además del riesgo de incendio, las cúpulas de calor que atrapan altas temperaturas en toda Europa provocan una serie de consecuencias.
En Francia, más de 2.000 muertes durante la última semana de junio se atribuyeron al calor. El país registró su día más caluroso de la historia el 24 de junio. De acuerdo con la ministra de Sanidad francesa, Stéphanie Rist, las muertes aumentaron un 29 % en la última semana de junio con respecto a la semana anterior, y señaló un “