Por Valeria León, CNN en Español
Mientras la cuenta regresiva para la Copa del Mundo de 2026 avanza, la Ciudad de México acelera obras de movilidad para enfrentar uno de sus mayores desafíos: cómo trasladar de manera segura y eficiente a millones de visitantes en una de las ciudades más congestionadas del mundo.
La capital mexicana albergará cinco de los 13 partidos que se jugarán en México durante el Mundial y las autoridades han apostado por una transformación urbana centrada en peatones, ciclistas y transporte público.
Entre las obras, destacan una nueva ciclovía de 34 kilómetros sobre Calzada de Tlalpan, ampliaciones en el Tren Ligero y mejoras en estaciones de transporte público.
Pero, mientras el Gobierno promete que las obras estarán listas a tiempo para la inauguración el próximo 11 de junio, expertos y usuarios advierten que aún existen retos importantes en conectividad, saturación y seguridad vial.
Uno de los proyectos más visibles es la nueva ciclovía de Tlalpan, considerada la más extensa de la capital. Cruza cinco alcaldías y busca conectar el sur de la ciudad con el centro histórico.
Para Ana González, una ciclista capitalina que utiliza la bicicleta como medio de transporte diario, la infraestructura representa un avance importante, aunque todavía insuficiente para quienes no conocen la dinámica vial de la ciudad.
“Los que ya somos de aquí sabemos que un trayecto puede durar muchísimas horas en recorridos cortos”, dijo. “La bici te da esa movilidad de transportarte rápido”.
González contó que aprendió a moverse en bicicleta hace apenas unos años y que adaptarse a las calles de la capital implicó “aprender a leer la Ciudad de México”.
“Es una conducción siempre a la defensiva”, explicó. “Para ciclistas, para peatones y para automovilistas”. Y agregó: “Que un turista quisiera lanzarse al Zócalo en bici, sí lo veo complicado y peligroso”.
Durante un recorrido realizado por CNN sobre la nueva ciclovía, se observaron zonas donde pasajeros del transporte público deben cruzar directamente sobre el carril ciclista para subir o bajar de autobuses.
“Falta adaptación de los peatones”, afirmó González. “Muchos van caminando sobre la ciclovía en lugar de usar la banqueta”.
Aun así, dijo que le sorprendió el comportamiento de algunos automovilistas.
“Me sorprendió que los carros realmente sí se paraban cuando me veían cruzar, cosa que antes no me había pasado en otras ciclovías”, relató.
Sin embargo, considera que la infraestructura todavía presenta puntos complicados y peligrosos.
“De Chabacano hacia el Zócalo sí lo veo complejo y peligroso”, dijo. “Tienes que estar pensando todo el tiempo lo que va a hacer el coche de la esquina”.
La ciclista también cuestionó qué tan preparados estarán los turistas extranjeros para moverse por una ciudad conocida por su tráfico y complejidad vial.
“No sé si un turista acostumbrado a una ciudad europea podría adaptarse fácilmente”, comentó. “Creo que tendría que pasar uno o dos días acostumbrándose a cómo se transita en la Ciudad de México”.
La obra forma parte de una estrategia más amplia que incluye iluminación, nuevas señalizaciones y adecuaciones urbanas para peatones y ciclistas. Según datos oficiales, se colocaron más de 5.000 luminarias y cientos de elementos de confinamiento vial a lo largo de la ruta.
Para Gonzalo Peón, director ejecutivo del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), el Mundial aceleró proyectos que desde hace años necesitaban ejecutarse.
Peón considera positiva la apuesta por infraestructura peatonal y ciclista, especialmente alrededor del estadio, pero advierte que el verdadero reto será lograr que la gente utilice estas rutas de forma masiva.
“El reto va a ser llenarla de ciclistas”, afirmó. “Y para llenarla de ciclistas, una sola infraestructura no