Por Tal Shalev, CNN
A Israel le preocupa que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pueda alcanzar un acuerdo con Irán antes de abordar algunas de las cuestiones clave que llevaron a ambos países a iniciar la guerra, según han informado varias fuentes israelíes a CNN.
Un acuerdo que deje el programa nuclear de Teherán parcialmente intacto y que eluda cuestiones como los misiles balísticos y el apoyo a sus aliados regionales haría que Israel considere la guerra como incompleta, señalaron las fuentes.
“La principal inquietud es que Trump se canse de las conversaciones y cierre un acuerdo —cualquier acuerdo— con concesiones de último minuto”, dijo una fuente israelí. Aunque funcionarios estadounidenses han asegurado a Israel que se abordará el tema de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán, la fuente señaló que la aparente exclusión de los misiles balísticos y de la red de aliados regionales de Teherán “es un asunto importante”.
Durante la guerra, Irán lanzó más de 1.000 misiles balísticos contra Israel y países árabes del golfo Pérsico, además de oleadas de drones.
Los funcionarios señalaron que un acuerdo parcial que no aborde algunas de las principales capacidades militares de Irán, mientras reduce la presión económica sobre el país, también podría estabilizar al régimen y proporcionarle una nueva entrada de recursos financieros. Los temores evidencian una diferencia entre Trump, quien parece reacio a retomar la guerra, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien recela de que el conflicto termine sin cumplir todos sus objetivos iniciales.
Una portavoz de la Casa Blanca dijo que Irán “sabe perfectamente que su realidad actual no es sostenible” e insistió en que Trump “tiene todas las cartas” en las negociaciones.
“Sus misiles balísticos están destruidos, sus instalaciones de producción desmanteladas, su marina hundida y sus aliados debilitados”, dijo Olivia Wales en un comunicado enviado a CNN. “Ahora están siendo estrangulados económicamente por la Operación Furia Económica y perdiendo US$ 500 millones al día gracias al exitoso bloqueo de los puertos iraníes por parte de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”.
Un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra está lejos de ser seguro, ya que persisten diferencias importantes entre ambas partes sobre la reapertura del estrecho de Ormuz y el futuro del programa nuclear de Teherán. Mientras tanto, Israel se prepara para la posibilidad de que los combates se reanuden. Aun así, el Gobierno de Trump ha seguido impulsando una vía diplomática, aparentemente sin intención de reiniciar un conflicto que ha disparado los precios de la gasolina en Estados Unidos.
Al comienzo de la guerra, Trump sugirió que Estados Unidos buscaba destruir el programa de misiles balísticos de Irán, poner fin a su apoyo a aliados regionales y cerrar sus instalaciones nucleares para impedir que desarrolle una bomba. Pero, 10 semanas después, las negociaciones se han concentrado en el uranio —específicamente en su enriquecimiento a niveles aptos para armas— y en la reapertura del estrecho de Ormuz.
La reducción de objetivos también se ha reflejado en las declaraciones públicas del propio Netanyahu. En un discurso pronunciado en febrero en Jerusalén, antes de la guerra con Irán, presentó cinco condiciones para un acuerdo aceptable: eliminación de todo el uranio enriquecido, desmantelamiento de la capacidad de enriquecimiento, control de los misiles balísticos, desmantelamiento de la red regional de aliados de Irán e inspecciones nucleares estrictas.
Para la semana pasada, en un mensaje en video previo a una reunión del gabinete de seguridad israelí, redujo esa lista a un solo punto. “El objetivo más importante es la eliminación del material enriquecido de Irán —todo el material enriquecido— y el desmantelamiento de la capacidad de enriquecimiento iraní”, dijo