Por Matt Egan, CNN
Los precios de la gasolina están peligrosamente cerca de los US$ 5 por galón, un umbral doloroso que parecía prácticamente imposible cuando comenzó el año. Y la temporada alta de viajes de verano ni siquiera ha comenzado.
Algunos expertos temen que la gasolina pueda superar los máximos históricos alcanzados en 2022, aunque el petróleo crudo no sea tan caro como lo fue tras la invasión rusa de Ucrania hace cuatro años.
“El riesgo de una gasolina a US$ 5 ya no puede descartarse”, escribió Natasha Kaneva, directora de investigación global de materias primas de JPMorgan, en una nota para clientes publicada el viernes.
De hecho, la gasolina es hoy más cara que en este mismo momento del calendario en 2022.
Los precios de la gasolina subieron desde un promedio nacional de US$ 2,98 por galón cuando comenzó la guerra con Irán hasta US$ 4,56 por galón la semana pasada, según AAA. Desde entonces, los precios apenas han bajado ligeramente, hasta US$ 4,52 este lunes.
La guerra en Medio Oriente provocó un cierre de 10 semanas del estrecho de Ormuz, una vía clave para la energía, desatando inestabilidad en el sistema energético mundial.
Algunos sostienen que el mercado petrolero está subestimando hoy el peligro.
Los futuros del petróleo no han superado sus máximos de 2022, algo sorprendente dado el tamaño del impacto sobre el suministro.
El crudo Brent, referencia internacional, subió de US$ 70 por barril en febrero a US$ 104 actualmente. Sin embargo, el Brent alcanzó un nivel aún más alto, de US$ 133 por barril, en marzo de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania.
“Más que complacencia, el mercado podría estar reconociendo una realidad más dura: un impacto de esta magnitud no puede absorberse únicamente a través del sistema del crudo”, escribió Kaneva en el informe.
La idea es que, a diferencia de crisis anteriores, el daño provocado por este terremoto energético no se refleja principalmente en los futuros del petróleo. Más bien, se trasladó a la gasolina, el combustible para aviones, el diésel y otros productos energéticos.
“La siguiente fase del impacto podría parecerse menos a un clásico aumento del crudo y más a una crisis de refinación y de combustibles para el consumidor final”, escribió Kaneva.
En otras palabras, la gasolina podría alcanzar los US$ 5 por galón sin que el Brent llegue a US$ 150.
El combustible para aviones se convirtió en el epicentro de esta crisis.
En algunas regiones, el precio del combustible para aviones se duplicó, lo que llevó a las aerolíneas a aumentar tarifas y cancelar miles de vuelos.
En respuesta, las refinerías incrementaron la producción de combustible para aviones para satisfacer la demanda, reconstruir inventarios y aprovechar los márgenes de ganancia extraordinariamente altos.
Sin embargo, eso implica una compensación: más producción de combustible para aviones significa menos diésel y gasolina.
Como señala JPMorgan, la producción de gasolina cayó unos 340.000 barriles diarios frente al año pasado. Si la oferta cae y la demanda sigue igual, los precios no tienen otro camino que subir.
Y no es solo la gasolina. El diésel está apenas a 18 centavos de alcanzar su récord histórico de 2022, según AAA.
Tom Kloza, analista independiente del mercado petrolero y asesor de Gulf Oil, dijo a CNN que el diésel probablemente romperá su máximo histórico este mes, posiblemente incluso esta semana.
Kloza señaló que es difícil reducir la demanda de diésel porque es un combustible clave para la economía, ya que impulsa desde maquinaria agrícola y camiones hasta trenes.
El momento es especialmente duro para los conductores, justo cuando está por comenzar la temporada alta de viajes de verano.
AAA estima que un récord de 39,1 millones de personas viajarán por carretera durante el fin de semana del