Por Gonzalo Zegarra, CNN en Español
Los tres candidatos latinoamericanos a la Secretaría General de la ONU presentaron este martes y miércoles sus propuestas para el organismo, en las que coincidieron en señalar una crítica al sistema multilateral de gobernanza, con diferentes estilos para liderar la institución en un momento difícil para las relaciones internacionales.
La rotación regional de la Secretaría General, una regla no escrita en la ONU, marca que es el turno de América Latina para estar al frente de las Naciones Unidas, más de 30 años después de que el peruano Javier Pérez de Cuéllar ocupara el cargo.
Tras una presentación de 10 minutos y más de tres horas de preguntas de los países miembros para cada uno, los tres aspirantes de la región intentaron despejar las dudas sobre sus candidaturas.
La expresidenta de Chile Michelle Bachelet fue la primera en presentarse y dijo que las fracturas de la política internacional, con “conflictos armados en expansión, graves violaciones del derecho internacional y de los derechos humanos”, revelan que la confianza en las instituciones “se ha debilitado gravemente” y que la ONU “necesita rediseñarse”.
La ex alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU aseguró que “siempre estará del lado de las mujeres”, en respuesta a consultas de la prensa sobre críticas de legisladores estadounidenses por su postura a favor del derecho al aborto.
Los cuestionamientos a Bachelet llegaron incluso de su país, que le retiró el apoyo cuando asumió el presidente José Antonio Kast, pero su candidatura se mantuvo en pie con el respaldo de México y Brasil. En ese sentido, la diplomática reiteró su apuesta por la búsqueda de consenso.
Sin embargo, evitó entrar en detalle cuando fue preguntada directamente por la situación de los palestinos o la crisis en Cuba, por la que fue preguntada por el propio representante cubano.
“Necesitamos unas Naciones Unidas modernas, enfocadas en resultados reales, sostenibles y verificables, que lideren con eficiencia administrativa, coherencia y un liderazgo confiable. Imagino unas Naciones Unidas que anticipen, prevengan, creen y unan, con un objetivo general: servir a los Estados miembros y a sus ciudadanos”, añadió.
El argentino Rafael Grossi expuso una propuesta más activa para la Secretaría General para afrontar los conflictos ante “el retorno a la guerra a escala global” y señaló que hay “grandes interrogantes” sobre el valor real de la ONU.
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica dijo que “la guerra está prevaleciendo” en varias partes del mundo y que ante ello muchos se preguntan dónde está la ONU. “Espero inspirar a mi equipo para que me sigan, incluso en los campos de batalla. Las palabras amables no son suficientes”, declaró, y agregó que el organismo “no fue creado para emitir mensajes desde una torre de marfil, sino para resolver problemas sobre el terreno”.
Anclado en su perfil tecnocrático, con experiencia en escenarios sensibles como Irán y Ucrania, apostó también por una vocación política que no marque alineamientos geopolíticos y evite el recelo de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, que son quienes tienen derecho a veto en la votación. “No estamos para tomar partido por un lado u otro ni para dar lecciones, sino para tender puentes y proteger la Carta de la ONU”, afirmó.
El diplomático remarcó que hay prioridades de la ONU que están quedando al margen por los conflictos y pidió mayor acción. “No podemos sentarnos a un lado. Tenemos necesidades en materia de desarrollo y derechos humanos, pero ¿cómo pueden sostenerse cuando hay guerra? Necesitamos sacar todavía a miles de millones de personas de la pobreza”, reclamó.
Apoyado por el Gobierno de Argentina, cercano a Washington, Grossi también ha recibido elogios por parte de Rusia. Sin embargo, enfrenta las posturas de quienes creen que, tras 8