Por Madeline Holcombe, CNN
¿Tienes un problema? Probablemente haya un producto que afirma resolverlo, especialmente en el ámbito de la longevidad.
Las redes sociales, las tiendas y los anuncios en internet están llenos de distintos regímenes, artículos, suplementos y estrategias que prometen una vida más larga y una belleza eterna. Puede ser fácil dejarse llevar por cosas que no son más que puro humo.
“Hay tanta desinformación en internet sobre todo”, dijo la periodista Kara Swisher. “Hay todos estos, esencialmente, estafadores del bienestar que le dan a la gente mala información, y estos atajos que en realidad no funcionan”.
Está bien si las cosas que no funcionan son inofensivas, como una pésima receta de pan de coliflor, añadió, pero “muchas de estas cosas son temas médicos reales que no son buenos para ti o te salen caros, y eso me pareció realmente ofensivo”.
En el episodio de esta semana de “Kara Swisher Wants to Live Forever”, una serie de CNN que se emite en EE.UU. a las 9:00 p.m. hora de Miami el sábado y que investiga tendencias y ciencia de la longevidad, Swisher separa las estafas de las herramientas reales de longevidad.
Algunas de las cosas que se comercializan para quienes buscan vidas más largas y saludables son perjudiciales; otras simplemente son caras pero no efectivas, dijo. Y luego están aquellas que, aunque todavía necesitan más investigación, podrían ofrecer algo.
Una de las últimas modas en tendencias de belleza y longevidad es la terapia de luz roja, pero sus efectos no son estrictamente puro bombo publicitario, dijo la doctora Zakia Rahman, profesora clínica de dermatología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford y profesora afiliada en el Stanford Center on Longevity.
La luz roja y, con menos frecuencia, la luz infrarroja cercana son longitudes de onda específicas de luz, que pueden enviar distintas señales al cuerpo.
La idea es que la luz roja se convierte en energía en las mitocondrias, que, si lo recuerdas de la clase de biología, son la central energética de la célula. Aunque no se sabe con certeza, los investigadores creen que exponer las células a longitudes de onda de luz roja ayuda a mejorar el rendimiento y la resiliencia celular y reduce la inflamación, dijo el doctor Praveen Arany, profesor asociado de biología oral en la Facultad de Medicina Dental de la Universidad de Buffalo, en Nueva York.
La evidencia científica respalda cada vez más la afirmación de que la terapia de luz roja puede ayudar con la textura de la piel y el crecimiento del cabello, lo que ha provocado un auge de dispositivos para uso en casa con fines cosméticos, añadió Rahman.
Se están realizando estudios para analizar una serie de otros beneficios potenciales, como el tratamiento del dolor crónico, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer, dijo Arany.
Sin embargo, ir más allá de la superficie y tratar partes más profundas del cuerpo aún requiere más datos. Todavía no se han establecido protocolos como cómo administrar la luz, exactamente qué longitudes de onda usar y durante cuánto tiempo, señaló.
Hay dos maneras de administrar la terapia de luz roja: los láseres, que normalmente están en el consultorio de un médico, y los paneles LED, que muchas personas están comprando para sus hogares. La opción LED tiene menos potencial de causar daño si se usa incorrectamente, pero también hay menos control de calidad en el mercado, dijo Arany.
Si quieres probar la terapia de luz roja y sentirte seguro sobre la máquina que estás comprando, Rahman recomienda empezar buscando dispositivos que cuenten con autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
Pero recuerda, dijo, la terapia de luz roja no es un elixir mágico, y no vas a usar un dispositivo una vez y despertarte al día siguiente viéndote 10 años más joven con una cabell