Análisis de Aaron Blake, CNN
Independientemente de la opinión que se tenga sobre la conveniencia estratégica y moral de la guerra contra Irán, es indiscutible que los comentarios del presidente Donald Trump al respecto han sido confusos, inconsistentes y contradictorios. A menudo da la impresión de que el hombre que dirige el esfuerzo bélico no está muy al tanto de los detalles ni siente curiosidad por ellos.
El lunes, más que ningún otro día hasta ahora, ejemplificó esto a la perfección.
En dos apariciones públicas, Trump aseguró que no necesitaba asesores para tomar decisiones. Luego presentó la esperada respuesta iraní de atacar a sus vecinos del Golfo —algo que seguramente sus asesores le habrían advertido— como algo que nadie podría haber previsto.
Y Trump no lo dijo solo una vez. Ahora lo ha repetido en numerosas ocasiones, de una manera bastante extraña, lo que plantea más interrogantes sobre si el hombre que acaba de iniciar una guerra en Medio Oriente comprendía realmente las implicaciones de lo que estaba haciendo.
En una reunión con la junta directiva del Kennedy Center en la Casa Blanca, se le preguntó a Trump si sus asesores le habían informado cuánto tiempo se mantendrían elevados los precios de la gasolina.
“No necesito que mis asesores me lo digan; yo sé lo que es”, dijo el presidente.
Luego, al tiempo que pedía a los aliados que ayudaran a asegurar el estrecho de Ormuz, Trump criticó al primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, por querer deliberar con su equipo.
“¿Sabes? Ayer, el primer ministro del Reino Unido me dijo: ‘Me reuniré con mi equipo para tomar una decisión’. Le respondí: ‘No necesitas reunirte con el equipo. Eres el primer ministro, puedes tomar la tuya. ¿Por qué tienes que reunirte con tu equipo para decidir si nos vas a enviar dragaminas o barcos?’”.
(El martes, Trump dio marcha atrás y de repente dijo que no necesitaba la ayuda de sus aliados con respecto al estrecho de Ormuz).
Pero sus comentarios sobre tomar decisiones por su cuenta son simplemente el indicador más reciente de que las decisiones no necesariamente se toman en función de la experiencia.
Trump ha dicho que la guerra terminará cuando “ lo sienta en mis huesos”.
Y cuando se le presionó sobre sus afirmaciones infundadas de que Irán estaba a punto de atacar objetivos estadounidenses —algo que ningún servicio de inteligencia estadounidense conocido demostró—, Trump y la Casa Blanca han aludido repetidamente a la intuición del presidente. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, lo ha calificado como el “ sentimiento de Trump… basado en hechos”.
También el lunes, Trump volvió a expresar su sorpresa ante la represalia de Irán contra sus vecinos. Afirmó que “nadie” preveía que Irán respondería a los ataques estadounidenses e israelíes atacando a sus vecinos del Golfo.
“Atacaron a Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Kuwait”, dijo Trump. “Nadie lo esperaba. Nos quedamos impactados”.
El comentario resultó tan desconcertante que Peter Doocy, de Fox News, presionó a Trump al respecto en un evento posterior en la Casa Blanca. Le preguntó si le sorprendía que nadie le hubiera informado sobre esta posibilidad.
El presidente redobló y luego triplicó su apuesta.
“Nadie. Nadie. No, no, no, no”, dijo Trump. “Los mayores expertos, nad